
Para Isabel y José López el invierno no es problema para practicar tenis en el Parque Flushing de Queens. Fotos Marcela Alvarez
“Este parque formó parte de la pandemia porque era respirar aire puro y no estar encerrados. Esos meses fueron horribles, la policía te paraba, pero nosotros caminábamos igual, nunca dejamos de venir. Al principio las canchas estaban cerradas, prohibieron jugar tenis, fútbol, etc. ¿Qué hacíamos? Igual, salíamos, íbamos a una pared, siempre buscábamos hacer algo en el parque. ¿Por qué? Por el aire, sicológica y físicamente lo necesitas”, dijo López mientras disfruta un café.
Sirve mencionar que estas canchas públicas —del NYC Parks Department— en tiempos del US Open son usadas para entrenamiento de los profesionales y juveniles.

Isabel y José López con sus “amigos del parque” en Flushing: David Jung y Fima.
“Al volver un poco la normalidad fuimos los primeros que pisamos las canchas cuando sacaron los candados”, dijo José López.
“Eso fue en julio cuando reabrieron las canchas. Ahora, gracias a Dios, con la vacuna, pronto podremos estar más tranquilos. Estoy tan feliz,” agrega su esposa.
Con ellos están David Jung y Fima, “amistades del parque”, con quienes pasan muchas horas disfrutando su deporte favorito. Jung es de Taiwan y vive en Forest Hills. Fima es ruso. No quiso decir su apellido ni donde vive.
“Desde que mis niños estaban pequeños, yo fui una de las primeras que hablaba en las escuelas, en las reuniones de PTA, sobre la importancia del deporte. Les decía a mi gente hispana, madres y papás, que hay clases gratis de tenis en Flushing, de golf, fútbol, béisbol. Mis hijos hicieron de todo y gratis. No hay excusa”, dijo esta madre. A propósito, lamenta el desinterés, la apatía, de muchos hispanos por la actividad física. En EEUU, se sabe, un deporte bien llevado ofrece oportunidades.
“Llevaba a mis hijos a la piscina de LaGuardia College, los metía en clases de computación, lenguaje, fútbol, no dejaba de aprovechar nada. Me sacrifiqué por ellos. Algunos padres me escucharon, sus hijos ganaron becas para estudiar en la universidadd, pero lamentablemente no todos escuchan”, dijo López.
Termina el break y López se alista para otro set de dobles, en pareja con su esposo, contra Jung y Fima.
“Alcancé el sueño americano porque aprendí a jugar tenis”, finaliza con una sonrisa esta madre y esposa deportista. La pandemia no le arrebató su hobby preferido.

Muy bonita historia, inspiradora. Nunca es tarde para practicar deportes, es saludable. Muy buenas fotos también.
El tenis es un deporte muy apasionante y los que realmente amamos este deporte deseamos estar todo el tiempo en la cancha jugando sin importar el clima.
Felicidades a la familia López por mantenerse en actividad a pesar del frio congelante y la pandemia.
El tenis, como cualquier otro deporte, forma la personalidad con estructura y tenacidad . Por eso dicen: mente sana en cuerpo sano.
Agradable leer esta historia. Muy bien que la señora López haya tenido desde hace años plena conciencia sobre los beneficios asociados a la práctica de deportes y que supiera aprovechar los recursos que se le brindaban para ello. Admirables las alternativas que ella y su esposo buscaron para mantenerse ejercitándose en los momentos más duros de la pandemia. Y que con tremendo entusiasmo lo sigan haciendo.
Muy dulce retrato de mi barrio natal y el tenis. George Vecsey
¡Qué grato leer una historia similar a la mía! Crecí viendo tenis y cuando llegué a Nueva York, entre mis planes estaba asistir a un US Open y también aprender a jugar bien al tenis. Ayer, 6 de abril, celebré el Día Internacional del deporte jugando tenis con uno de mis hijos. Otro sueño que también he logrado: practicarlo en familia. Me encantaría jugar con Isabel y sus compañeros de dobles en algún momento, cuando logremos salir de este desafío de salud, ya sea en Manhattan o en Queens. :) ¡Saludos y hasta entonces!