La gobernadora Kathy Hochul anunciando su plan para reducir el alto costo de los seguros de auto. Foto gobernación NYS Susan Watts

Por Javier Castaño, editor de Queens Latino

Cada mes, familias en Jackson Heights, Corona, Elmhurst y Woodside enfrentan un gran dilema: pagar $333 o más por el seguro de auto, o no pagar todo el alquiler, reducir los víveres y recortar el cuidado de los niños. Para miles de nuestros vecinos, trabajadores inmigrantes que aspiran a una vida mejor, el seguro de auto se ha convertido en un castigo.

Yo he vivido en carne propia. Como muchos en nuestra comunidad, he visto mis propias primas subir año tras año a pesar de tener un historial de conducción limpio. Mi carro no es un lujo. Es la forma en que distribuyo mi publicación, en que llevo a mi familia al médico, en que mantengo mi periódico funcionando. Sin embargo, el sistema me trata —nos trata— como si fuéramos el problema. No lo somos. El problema es un sistema roto que premia el fraude y castiga a los conductores honestos.

(Below is the English version of this article)

Las cifras son alarmantes. La prima promedio de cobertura completa en Nueva York ahora supera los $4,000 al año —casi $1,500 más que el promedio nacional. Para las familias latinas en Queens, muchas de las cuales mantienen a familiares aquí y en sus países de origen con salarios modestos, esa es la diferencia entre la estabilidad y la crisis. Las personas mayores con ingresos fijos están eligiendo entre su seguro de auto y sus medicamentos. Repartidores y dueños de pequeños negocios están siendo expulsados de los vecindarios que ayudaron a construir.

Lo que hace esto aún más doloroso es saber por qué las primas son tan altas. Solo en 2023, se reportaron casi 1.729 choques simulados en toda Nueva York —la segunda cifra más alta del país. Redes criminales organizadas provocan colisiones, presentan reclamos fraudulentos por lesiones y explotan proveedores médicos corruptos, mientras los conductores que cumplen la ley pagan la cuenta. Los expertos estiman que este fraude incrementa entre $200 y $300 al año la prima de cada conductor. Ese es dinero que nuestras familias no pueden desperdiciar.

La gobernadora Kathy Hochul ha presentado un plan serio para desmantelar estas redes de fraude, responsabilizar a los proveedores médicos deshonestos y asegurar que solo las lesiones graves califiquen para grandes pagos en las demandas. Su propuesta también exige que cualquier ahorro derivado de estas reformas se devuelva directamente a los consumidores —no a las ganancias de las compañías de seguros. Cuando Florida aprobó reformas similares, las aseguradoras más grandes entregaron una reducción promedio del 8% en las tarifas, y casi $1,000 millones fueron devueltos a los asegurados. Las familias de Nueva York merecen el mismo alivio.

Pero nada de esto sucede sin acción de Albany. Nuestros legisladores estatales deben apoyar el plan de la gobernadora Hochul durante esta sesión presupuestaria. Este no es un tema partidista. Se trata de saber si una madre en Corona puede pagar el seguro del carro que necesita para llevar a sus hijos a la escuela. Se trata de saber si un padre en Elmhurst puede mantener su ruta de entregas sin arruinarse. Se trata de justicia para cada familia latina —cada familia neoyorquina— que ha pagado demasiado durante demasiado tiempo.

Le pido a nuestros lectores que llamen ahora mismo a su senador y asambleísta estatal. Díganles que nuestra comunidad ha cargado con este peso durante demasiado tiempo.

¡Aprueben ya la reforma del seguro de auto!

___________________________________________________

Our Politicians in Albany Should Vote to lower the Cost of Car Insurance in NYS

By Javier Castaño, Publishe of Queens Latino

Every month, families across Jackson Heights, Corona, Elmhurst, and Woodside face the same impossible math: pay $333 or more for car insurance, or fall behind on rent, groceries, and child care. For too many of our neighbors — hardworking immigrants who came to this country to build a better life — car insurance has become a punishment for doing the right thing.

I have lived this reality. Like many in our community, I have watched my own premiums climb year after year despite a clean driving record. My car is not a luxury. It is how I distribute my publication, how I take my family to the doctor, how I keep my small business running. And yet the system treats me — treats us — as if we are the problem. We are not. The problem is a broken system that rewards fraud and punishes honest drivers.

The numbers are staggering. The average full-coverage premium in New York now exceeds $4,000 a year — nearly $1,500 more than the national average. For Latino families in Queens, many of whom are supporting relatives here and back home on modest wages, that is the difference between stability and crisis. Seniors on fixed incomes are choosing between their car insurance and their medications. Delivery drivers and small business owners are being squeezed out of the neighborhoods they helped build.

What makes this even more painful is knowing why premiums are so high. In 2023 alone, nearly 1,729 staged car crashes were reported across New York — the second-highest number in the nation. Organized criminal rings are staging collisions, filing fraudulent injury claims, and exploiting corrupt medical providers, all while law-abiding drivers foot the bill. Experts estimate this fraud adds $200 to $300 per year to every driver’s premium. That is money our families cannot spare.

Governor Hochul has put forward a serious plan to dismantle these fraud rings, hold dishonest medical providers accountable, and ensure that only serious injuries qualify for large payouts in lawsuits. Her proposal also requires that any savings from these reforms go directly back to consumers — not to insurance company profits. When Florida passed similar reforms, the largest insurers delivered an average 8% rate decrease, and nearly $1 billion was returned to policyholders. New York families deserve the same relief.

But none of this happens without action from Albany. Our state legislators must support Governor Hochul’s plan during this budget session. This is not a partisan issue. It is about whether a mother in Corona can afford to insure the car she needs to get her children to school. It is about whether a father in Elmhurst can keep his delivery route without going broke. It is about fairness for every Latino family — every New York family — paying too much for too long.

I urge every reader to call your state senator and assemblymember today. Tell them that our community has carried this burden long enough.

Pass auto insurance reform now!