La música acompaña a los venezolanos a despedir el año.

La nueva ola de inmigrantes latinos en Nueva York proviene de Venezuela. El acento de esa nación suramericana se escucha en la calle, restaurantes, trenes y oficinas. Por eso aquí queremos darles la bienvenida, exaltando sus costumbres de fin de año.

La mesa venezolana suele ser el centro de la celebración del fin de año. La hallaca se sirve tradicionalmente para Navidad y fin de año, acompañada del pan de jamón, la ensalada de gallina y el pernil, complementado con el dulce de lechosa.

También está la limpieza profunda del hogar, de adentro hacia fuera con agua y desecharla fuera de la casa para eliminar las malas vibraciones.

Minutos antes de las 12 se acostumbra comer 12 uvas.  Esta práctica es uno de los rituales más populares y los venezolanos piden deseos por cada una. Otra costumbre es colocar en la mesa diversidad de granos en varios envases o comer lentejas, lo que traerá prosperidad durante el año nuevo. Quienes esperan viajar, la costumbre consiste en dar una vuelta a la calle con un par de maletas.

Muchas personas cultivan la tradición de colocarse la ropa interior amarilla para la buena suerte y la prosperidad. Algunos guardan un billete en el bolsillo para garantizar que contarán con dinero todo el año.

Encender velas de distintos colores concederá diversos deseos durante el nuevo año. La verde para salud, la amarilla para abundancia, la azul para la paz, la  naranja para la inteligencia y la roja para encender la pasión.

La hallaca no falta el fin de año en la mesa de los venezolanos, sin importar en dónde se encuentren.

Luego despiden el año con el conteo final en la radio y la famosa poesía de Andrés Eloy Blanco “Las uvas del tiempo”. A las 12 en punto suena el cañonazo y se abrazan los familiares y amigos.

En Venezuela, existen muchas agrupaciones que interpretan gaitas y en sus letras expresan el sentir venezolano de la Navidad.