
Hay que reconocer las vibraciones de su espíritu para aumentar el estado de ánimo y lograr tus propósitos.
El principio de que todo es energía no es un concepto de la nueva era. La ciencia ha demostrado que la energía es la base de toda la materia. Es la misma energía que alimenta tu cuerpo, recorre las paredes de tu vivienda, las flores de primavera y el mar. La energía no se limita a la materia física.

¡La fuerza de vida electromagnética también impregna pensamientos y sentimientos! La red universal de frecuencia de la fuerza vital conecta toda la creación y las intenciones y emociones que la manifiestan.
Puede preguntar, si todo es energía, ¿qué me diferencia de la mascota de la familia o del automóvil en el camino de entrada? Lo que te separa de los pájaros, los árboles o tu vecino de al lado es la composición de tus moléculas y la frecuencia a la que vibran. Algunas moléculas tienen una vibración alta o una frecuencia rápida, y algunas moléculas tienen una vibración baja o una frecuencia más lenta.
El poder curativo de una alta vibración
Como seres espirituales teniendo una experiencia humana, nuestra frecuencia óptima debe estar más cerca del Espíritu y más lejos de la temporalidad del mundo material. Como tal, nuestra vibración se vuelve más baja cuando nos aferramos a lo que no somos, y comenzamos a sentirnos más tristes, más débiles, más inquietos, desesperanzados e indefensos. Y cuando liberamos energías que nos agobian, es natural que nos sintamos más felices, más saludables, más pacíficos y más esperanzados.
Una vibración alta u óptima también nos permite elevarnos por encima del caos, la confusión y las limitaciones del mundo físico para encontrar una mayor alineación con nuestro propósito superior, autorrealizarnos y manifestar nuestras necesidades y deseos.
¿Qué hace posible una alta vibración?
Una vez que alcanzamos nuestra frecuencia óptima, identificamos rápidamente cuándo nuestra vibración es baja, equilibrada o alta. Esto nos permite reconocer lo que baja nuestra vibración, lo que la iguala y lo que la eleva.
Por ejemplo, todos sabemos que una persona parece aspirar el aire de la habitación tan pronto como entra, lo que hace que te sientas agotado tan pronto como la ves. Por el contrario, ¿has notado que una actividad en particular, como dar un largo paseo o tomar un baño caliente, te hace sentir instantáneamente más ligero y relajado? ¿O has conocido a alguien y sentiste un consuelo instantáneo y una conexión emocional? Todos estos son ejemplos de su espíritu hablándole sobre lo que baja, eleva y empareja su vibración.
Aprender a reconocer, aceptar y procesar tus emociones es esencial para mantener una vibración alta porque las emociones reflejan cómo has crecido y cómo es posible que aún necesites reconocer, liberar y sanar.
Abraham Hicks dijo, “mientras piensas, vibras. Mientras vibras, atraes”. ¡Y es realmente así de simple! Al cambiar tus pensamientos y gobernar tus emociones, puedes elevarte a tu frecuencia óptima, logrando un mejor estado de ánimo, salud, relaciones y metas más altas.

