Héctor Prieto trabajando en construcción. Foto cortesía

Por Luz Karine Vargas  –

Héctor Prieto es un hombre que esparce alegría donde quiera que vaya. Es de esas personas que le alegra el día a cualquiera que lo necesite con su carisma y sus gracias, con su sabor costeño.

Prieto llegó a Estados Unidos en el año 1992. Mi primer trabajo fue de jardinero, en ese tiempo vivía en Nueva Jersey y duré en ese empleo cinco años, dijo Prieto, quien buscaba algo mejor para su vida laboral.

Como todo recién llegado a este país, Prieto trabajó en lo que primero le resultó y aunque tiene mucho que agradecerle a esa labor de jardinero, su camino era otro.

Empecé a averiguar cuáles eran los trabajos mejor pagados y por eso inicié en la rama de la pintura, dijo Prieto recalcando que prefería un trabajo que le permitiera progresar y ganar más dinero en este país.

Se mudó a Nueva York y se encaminó en sus objetivos. Empecé trabajándole a una persona y luego me di cuenta que yo era capaz de hacer cualquier trabajo sin jefes, sin explicaciones y sin ayudas, dijo Prieto orgulloso.

Poco a poco fui comprando mis herramientas hasta que me independicé. Hoy en día tengo mi propia compañía y soy contratista general, dijo Prieto demostrando que los objetivos se alcanzan con dedicación.

Aunque el camino no fue fácil para Prieto, siempre le sacó ventajas a las dificultades para llegar a ser el hombre que es hoy en día, fuente de inspiracón para muchos otros que anhelan alcanzar sus metas.

Hacemos todo tipo de trabajos, electricidad, plomería, carpintería y todo aquello que se requiera, dijo Prieto sobre todas las funciones que ejerce en la industria de la construcción.

Prieto agradece a la vida por ponerlo justo en el lugar que quería estar. Le agradezco mucho a este país por permitirme tener una linda familia, un trabajo de ensueño y una vida confortable, terminó diciendo Prieto con una sonrisa en su rostro.