
Ligia Guallpa en su oficina de Workers Justice Project. Foto Gloria Medina
Por Gloria Medina —
Reconocida por la revista New York como una de las personas más influyentes en la ciudad de Nueva York, Ligia Guallpa sigue en la lucha por hacer que las leyes laborales se cumplan en beneficio de los repartidores de comida.
Guallpa, de 38, reconoce la falta de apoyo de los políticos electos para llevar justicia a los trabajadores inmigrantes, en especial a los que no pueden votar.
“Los políticos deben de tomar responsabilidad en representar a los constituyentes que trabajan y viven en sus distritos, que pagan impuestos y que contribuyen a la comunidad”, dijo Guallpa, directora ejecutiva de la organización Workers Justice Project, quien organizó a los repartidores durante la pandemia, dando inicio al movimiento “Deliveristas Unidos”.
Considera que tanto los políticos como los candidatos está obligados a proteger a los trabajadores. No deben de recibir dinero de las grandes corporaciones, sino proteger a los inmigrantes en general.
Un ejemplo de este problema, según Guallpa, es que los políticos no están hablando de la demanda a la ciudad que presentaron las compañías Relay, GrubHub, DoorDash y Uber después que se aprobó el salario mínimo de $17.96 más propinas a los repartidores de alimentos. “Esto está permitiendo que las compañías se ahorren 15 millones de dólares semanalmente, en vez de ir a los bolsillos de los trabajadores para ayudarles a mitigar esta crisis económica”, dijo Guallpa.
Para contrarrestar la situación, Guallpa dijo que se enfoca en empoderar a los trabajadores sobre sus derechos y en los neoyorquinos que sí pueden votar para asegurarse que los candidatos representen el interés de la comunidad trabajadora. “Necesitamos empoderar más líderes y organizadores para que entiendan el poder de construir campañas que representen las crisis y obtener cambios duraderos”, añadió Guallpa.
Esta mujer dijo entender el problema de la pobreza, la desigualdad y la necesidad de involucrarse en los movimientos sociales después de ingresar a la universidad. Allí se dio cuenta que no tuvo las mismas oportunidades que otros niños, sintió rabia y tomó fuerzas para emprender la lucha. Hizo una pasantía en Labor Council for Latin American Advancement ACLAA, un grupo de defensa de los derechos laborales de los latinos en este país.
“Pensé que era la mejor manera de crear un futuro para mis padres, mi hermano y otros inmigrantes. Que podía contribuir para mejorar el proceso de igualdad”, dijo Guallpa, hija de padres ecuatorianos.

Ligia Guallpa orientando a los deliveristas y obreros de la ciudad de Nueva York. Foto Gloria Medina
Guallpa continúa su meta de empoderar a los trabajadores para que se conviertan en líderes, cobozcan sus derechos y se conviertan en portavoces de sus propias luchas. Como Antonio Solis, un repartidor de alimentos que está liderando el grupo “Los Deliveristas Unidos de Astoria”, en Queens.
“Con la pandemia, muchos restaurantes cerraron y fuimos forzados a trabajar con las aplicaciones para sobrevivir”, dijo Solis, de 36 años. Se reunía con un puñado de amigos, pero después de conocer a Guallpa se organizaron y formaron un grupo en WhatsApp que tiene 365 miembros. Además, instalan GPS en las motos y usan boqui toques para casos de emergencia, como atracos o robos. Dicen que la policía no los ayuda.
Los deliveristas trabajan de 10 a 12 horas diarias, a veces los siete días de la semana, son víctimas de robos y atracos y algunos han muerto en accidentes de tránsito o asaltos.
“Estos trabajadores tienen derechos y también responsabilidades en esta sociedad”, concluyó Guallpa. “Por eso hay que organizarlos”.


