Verónica Ramírez ofrece una charla al grupo Mujeres en Movimiento en la Biblioteca de Queens. Foto cortesía

Por QueensLatino.  —   

En el corazón Corona, Queens, nació un colectivo que hoy es referente de organización comunitaria en la ciudad de Nueva York: Mujeres en Movimiento (www.mujeresenmovimiento.net/). Detrás de esta iniciativa está Verónica Ramírez, mujer, madre y organizadora social, cuya historia de resiliencia ha inspirado a decenas de inmigrantes a transformar el dolor en acción colectiva.

“Este país me ha enseñado a ser fuerte, que las oportunidades están y que hay que trabajarlas día a día. Hay que lucharlas, sentirlas y abrazarlas”, dijo Ramírez.

El colectivo surgió a partir de una experiencia profundamente dolorosa. Tras enfrentar complicaciones en el nacimiento de su hijo y sufrir su pérdida, Ramírez cayó en una fuerte depresión. En medio de ese proceso, su psicóloga le recomendó hacer ejercicio como una forma de despejar la mente. Lo que comenzó como una sugerencia terapéutica terminó convirtiéndose en el germen de un proyecto comunitario.

“Todo esto se logra cuando vas encontrando personas que te ayudan, te guían, te apoyan. Solo puedo decir que no hay imposibles. Ahora que estamos aquí nos toca seguir haciendo el trabajo cotidiano, pero también lo que anhelamos”, dijo Ramírez.

En 2011, Ramírez se vinculó con el entonces Movimiento Inmigrante Internacional, donde conoció a la artista cubana Tania Bruguera. Juntas comenzaron a organizar clases de ejercicio utilizando un retroproyector y videos de YouTube con ritmos latinoamericanos. Poco a poco más mujeres se unieron, descubriendo que el baile y el movimiento no solo fortalecían el cuerpo, sino también el espíritu y los lazos comunitarios.

“Mientras vamos haciendo nuestro trabajo, vamos encontrándonos con lo que nos gusta hacer y así nos fortalecemos todos en comunidad”, añadió Ramírez.

Con el tiempo, Mujeres en Movimiento amplió su alcance. Además de promover la salud a través del ejercicio, incorporaron el arte popular, el bordado, la costura, la pintura y actividades culturales para rescatar tradiciones latinoamericanas. También participan en marchas y otras actividades comunitarias.

El impacto del colectivo quedó plasmado este año en el libro “Mujer bonita es la que lucha”, escrito por Mae Francke, donde se documenta cómo este proceso se convirtió en ejemplo de organización comunitaria en Queens.

Ramírez, quien tiene varios trabajos como el de limpieza, dice sentir orgullo por su hija, que se graduó en Relaciones Industriales y Laborales de la Universidad de Cornell.

“La semilla que mis antepasados dejaron en mí hoy florece en mi hija”, dijo Ramírez, quien considera que “como comunidad podemos seguir adelante, continuar y seguir trabajando hasta lograr los sueños”.

Hoy, Mujeres en Movimiento continúa trabajando en espacios públicos, principalmente parques, transformándolos en escenarios de arte, salud y empoderamiento.