El alcalde Eric Adams rodeado de miembros de su administración en conferencia de prensa en la alcaldía de Nueva York. Foto Javier Castaño

Por Javier Castaño. — 

“Yo respeto el proceso de la ley y durante mi campaña política rechazamos miles de donaciones porque la firma no correspondía y porque nuestro olfato nos alertó que algo estaba mal”, dijo el alcalde Eric Adams en conferencia de prensa esta semana.

Las preguntas se concentraron en el viaje que canceló en Washington cuando se iba a reunir con otros alcaldes y con representantes de la Casa Blanca para tratar de aliviar la crisis migratoria. Ese día el FBI allanó la residencia de Brianna Suggs, la joven de 25 años que fue su jefa de recolección de fondos durante su campaña para ser alcalde de la ciudad de Nueva York.

El FBI se llevó muchas cosas, incluyendo tres iPhones, dos computadores portátiles y un sobre de manila identificado como “Eric Adams”. El FBI está investigando si el gobierno de Turquía conspiró para filtrar dineros ilícitos a la campaña de Adams.

Ni Adams o Suggs han sido acusados de manejo ilícito de dinero. Adams también le entregó su teléfono celular al FBI y ya se lo devolvieron.

Lisa Zornberg, jefa de litigio del alcalde Adams y de la ciudad, dijo en la  rueda de prensa que hasta ahora “no ha habido acusaciones”  y que esta administración “ha estado en contacto con las autoridades federales”.

“Decidí regresar de mi viaje ese día porque Brianna es un joven ser humano que estaba alterada por el allanamiento y fue mi mayor preocupación en ese momento”, añadió el alcalde Adams. “No hablé con Brianna”.

El alcalde ha sido vinculado al gobierno de Turquía para filtrar fondos a su campaña y dijo que “mi pasaporte está lleno porque viajo por todo el mundo y apenas he conversado unas pocas palabras con el presidente de esa nación”.

El alcalde ha contratado los servicios de un abogado privado y se negó a especular que esto es una persecución debido a que es un alcalde negro.

La crisis de inmigración que se ha acentuado con la llegada de más de 120 mil indocumentados en busca de asilo, ha arrinconado contra las cuerdas en el último año al alcalde Adams. Al principio recibió a los inmigrantes con los brazos abiertos en la estación de buses de Port Authority, en Manhattan, hasta que colmaron los refugios y el dinero para mantenerlos comenzaba a escasear.

El alcalde Adams viajó a Washington porque está buscando dinero, mucho dinero, 12.000 millones de dólares, con el fin de seguir ofreciendo apoyo a los nuevos inmigrantes por los próximos tres años. Techo, comida, salud, recreación, educación y otros servicios.

El alcalde Adams ha dicho que la crisis de inmigración “destruirá la ciudad de Nueva York”. Con esta zancadilla en Washington, el alcalde no solo dejó de reunirse con otros políticos y representantes del gabinete del presidente Joe Biden, sino que perdió espacio político para recibir dinero del gobierno federal y estatal. A nivel nacional y local hay quienes consideran que está perdiendo poder político para su reelección como alcalde de esta ciudad.

Los empleados de la ciudad de Nueva York más cercanos al alcalde Adams en conferencia de prensa. Por primera vez se invitó a representantes de la prensa étnica. Foto Javier Castaño

El tema de inmigración es complejo de resolver. La administración del alcalde Adams presentó una demanda en la corte porque quiere reformar la política del “derecho a refugio” que obliga a la ciudad a ofrecer techo, comida y otros servicios a cualquier persona que lo solicite. Al mismo tiempo que abre más refugios inmensos como el de Floyd Bennett Field en Jamaica Bay, Brooklyn.

Organizaciones comunitarias que defienden a los inmigrantes y algunos contrincantes políticos del alcalde Adams no han perdido tiempo para criticarlo. Nueva York se ha caracterizado por dar la bienvenida a los nuevos inmigrantes como ciudad santuario, pero está reduciendo el tiempo de estadía de las personas en los refugios a un mes o dos, en lugar de tres y hasta seis meses. Las familias o madres con hijos son la prioridad y los hombres solteros son los que deben abandonar los refugios de la ciudad en pocas semanas.

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