Marina Rendón en la sala de su casa. Foto Luz Karine Vargas

Por Luz Karine Vargas

Mary, como es conocida por sus amistades más cercanas, inicia este relato cantando la famosa canción del artista Joe Arroyo que dice: ““Mi Mary… Mujer tentadora, sensual. Boca Encantadora, capaz de hacerte olvidar dolores.

Mi Mary…” Su euforia es contagiosa y le alegra el día a cualquiera.

Marina Rendón nació en la década del sesenta, del amor, los excesos y la rebeldía. Una mujer que pese a los problemas, conserva la sonrisa en su rostro. Tiene un caminar de pasarela, unas manos amigas y un corazón lleno de nobleza para pensar en el prójimo y ayudar a quienes más lo necesitan.

Rendón proviene de una familia numerosa de ocho hermanos, de los cuales tres son hombres y cinco mujeres, una mujer de raíces ‘paisas’ que creció al lado de sus padres en una casa llena de tradiciones y costumbres.

Desde muy joven Rendón se enamoró perdidamente de un hombre con el cual decidió emprender una nueva etapa de su vida. “Conocí al padre de mi primera hija cuando aún era muy joven y contra todos los obstáculos me casé y me fui a vivir con él, pero lastimosamente al poco tiempo falleció, un 11 de marzo de 1993 para ser exactos, dejando a mi niña muy pequeña”, recuerda Rendón.

Tiempo después aparece en su vida la persona que hasta el día de hoy la acompaña y se ha convertido en su cómplice de aventuras. “Al lado de Raúl pude rehacer mi vida y me regaló mis otros dos motivos de vida; un hombre que ahora tiene 24 años y una mujer que en este momento tiene 29 años. Mis tres hijos son mi alegría, aunque ahora tengo dos nietos que no cambiaría por nada, verlos a ellos me hace pensar que todo ha valido la pena”, añade Rendón.

Cuenta que el 15 de julio del 2017 sufrió la pérdida más fuerte de su vida cuando murió su madre por causas naturales, quien dejó un gran vacío en su corazón, hecho que la marcó y que recuerda como si hubiera sucedido ayer. Esto la motivó a tomar la decisión de empezar una nueva vida en Nueva York con la ayuda de su hija mayor que siempre la ha apoyado.

El apellido Rendón viene del adjetivo rondón, que significa intrépida y sin reparo, palabras que describen perfectamente a ´Mary´, mujer que ha tenido que secarse las lágrimas a escondidas  para brindarle bienestar a todos sus seres queridos. Recuerda que “en el 2018 me vine definitivamente para Nueva York, llegué a la 59 Avenida de Corona a vivir con mi hija mayor y al poco tiempo llegaron mis otros dos hijos. Mi esposo se quedó en Colombia”.

Rendón habla con orgullo de sus hijos y de los grandes sacrificios que hizo para formarlos como profesionales. “Mi hija mayor es Ingeniera Agrónoma y mi hijo menor es Comunicador Social, a todos nos ha tocado trabajar muy duro; cuando recién llegué me tocaba sentarme en las noches a llamar a muchos números telefónicos preguntando si tenían trabajo para el día siguiente, en demolición o limpieza porque aún siento que tengo mucha energía para dar más de mi”, dijo Rendón sin vacilar.

Rendón ha tenido que ser fuerte, como lo es una súper heroína. Ha tenido que trabajar 12 horas seguidas, mostrando siempre una buena actitud a pesar de las circunstancias y siempre diciendo: “soy capaz de mover cielo y tierra por mi familia”.