Trinidad Torres en el patio de la casa. Foto Luz Karine Vargas

Por Luz Karine Vargas –

Trinidad Torres es una mujer de talante fuerte pero de corazón noble. Es de esas mujeres que siempre están dispuestas a escuchar y dar un buen consejo, además de que es conocida por su exquisito sazón caribeño.

“Yo nací y crecí en un pueblo muy chiquito junto con mi abuela, que fue la que me enseñó a cocinar. La comida de mar es mi especialidad pero preparo de todo”, dijo Torres mientras se acomodaba en un acolchado sofá.

Torres luego se mudó a donde su madre y su hermana. “Con ellas viví muchos años de felicidad, nos volvimos muy unidas, añadió Torres, quien  después se fue a vivir con su pareja sentimental.

Me fui de la casa con mi novio y con él tuve 4 hijos, 3 mujeres y 1 hombre, dijo Torres, quien luego de la muerte de su madre, se separó del padre de sus hijos.

Mientras bebía una taza de té caliente, Torres dijo que saqué adelante a mis hijos hasta que se convirtieron en adultos autosuficientes para valer por sí mismos y unos años después me volví a casar”.

Yo me fui a buscar oportunidades en otros países, hasta que llegué a Nueva York, acá la vida es muy rápida, el tiempo y los días se pasan volando, dijo Torres impresionada del estilo de vida neoyorquino.

Torres dice que encontrar su primera oportunidad laboral no fue tan sencillo. Mi primer empleo fue en demolición y era por días, nada fijo y luego en limpieza, pero también por días y con horarios nocturnos, recuerda Torres con un gesto de resignación en la cara.

Mi esposo y yo solo estamos aquí por un tiempo, pronto nos regresaremos a nuestro país de origen a tener una vejez digna, termina diciendo Torres con una sonrisa en su rostro.