A la izquierda, el espía gringo Igor Sutyagin y el espía ruso Juan Lázaro, esposo de Vicky Peláez.

Ya fue liberado esta mañana el espía ruso Igor Sutyagin que le dio información a los gringos y llamó a su papá desde Viena para darle la buena noticia. Al parecer lo cambian por la espía Anna Chapman, encarcelada en Nueva York desde el lunes de la semana pasada.

Los diez espías arrestados la semana pasada podrán hoy jueves declararse culpables en la corte de Manhattan como parte del intercambio de espías. La periodista Vicky Peláez de El Diario/La Prensa está incluida en este arreglo.

John Rodríguez, al abogado de Peláez, dijo que su cliente no quiere irse para Rusia. Quizás Perú sea su alternativa porque nació en esa nación y es allí en donde está su familia.

Genesis Peduto, la abogada de Juan Lázaro, no se ha manifestado al respecto, pero su cliente sí le dijo a la Fiscalía Federal que había espiado para los rusos y que era leal a esa nación.

La situación de Peláez es más complicada porque Waldo, su hijo mayor de un matrimonio previo nació en Perú, y Juan José, el hijo que tuvo con Lázaro, nació en Nueva York. Ambos viven en su casa de Riverdale, al norte de El Bronx, y tendrán qué decidir en dónde van a residir una vez el asunto de los espías se resuelva.

Las autoridades de ambos países no se han manifestado oficialmente sobre el intercambio de espías, pero sí confirmaron una reunión el miércoles de esta semana para discutir el intercambio de prisioneros.

El lugar o la hora del intercambio se mantiene en secreto, pero el abogado del científico ruso Igor Sutyagin sí confirmó el encuentro y que su cliente había aceptado verbalmente su liberación e intercambio. “Su liberación será esta semana, quizás hoy mismo”, dijo el abogado Anna Stavitskaya.

Un ex diplomático estadounidense, William Burns, se reunió el miércoles con el embajador ruso en esta nación, Sergei Kislyak, aunque el Departamento de Estado sólo ha confirmado que hablaron del intercambio de espías. No ofrecieron mayores detalles.

Ni siquiera los familiares de los espías conocen los detalles del intercambio de espías.

De esta manera la administración del presidente Obama evita un juicio prolongado y costoso para defender a los espías estadounidenses e impide un mayor deterioro de las relaciones entre EE.UU y Rusia porque el juicio revelaría detalles de espionaje que a ninguna de las dos naciones le conviene.

“Ojalá que lo intercambien por Juan Lázaro y que se lo lleven para Rusia, bien lejos”, dicen algunos latinos de Nueva York que siguen el caso y son conocidos de Vicky Peláez, columnista de El Diario/La Prensa y esposa de Lázaro.

El espía gringo es un científico llamado Igor Sutyagin, arrestado en 1999 y quien al parecer ha sido transferido a una cárcel de Moscú en preparación para el intercambio de espías. Sutyagin fue acusado de pasar información de submarinos nucleares y misiles a una empresa británica que en realidad era un frente de la CIA.

“¡Ay mi madre!, esto es una película”, dicen los allegados a la periodista Vicky Peláez quien sigue tras las rejas en espera de su libertad bajo fianza. Carlos Moreno, abogado de Peláez, dice que ya tienen el dinero para sacar a su cliente, pero el Departamento de Justicia y la Fiscalía Federal no están de acuerdo con la decisión del juez de dejarla libre, así sea con un grillete en la pierna para evitar su fuga.

Las dos naciones no se han manifestado oficialmente sobre el intercambio de espías, pero la mamá de Sutyagin, la señora Svetlana E. Sutyagina, ha hecho varias declaraciones al respecto. “A mi hijo lo hicieron firmar la confesión de culpabilidad y el intercambio de espías se hará esta semana”, dijo Sutyagina.

Organizaciones de los derechos humanos han criticado la manera como han tratado en la cárcel al científico Sutyagin. Esta información del posible intercambio apareció primero en el periódico New York Times y está creciendo con fuerza nuclear en el Internet.

Juan Lázaro, conforme a la Fiscalía Federal, dijo en carta juramentada que ha trabajado para los rusos y que su esposa Vicky Peláez le ayudó en el espionaje.

Dibujo del caricaturista Cabe cuando Vicky Peláez, su esposo Juan Lázaro y los esposos Murphy comparecieron en la corte.

La Fiscalía Federal se opuso a que la columnista Vicky Peláez de El Diario/La Prensa dejara la cárcel para irse a su casa con un grillete electrónico en la pierna para vigilar sus pasos e impedir su fuga. Peláez hubiera salido libre si la Fiscalía no hubiera acudido al juez para que le quite la fianza que aprobó el jueves pasado.

Carlos Moreno, el aboado de Vicky Peláez, dijo que ya estaban listos para sacar a su cliente de la celda, con los 10,000 dólares en la mano y la garantía de una propiedad valorada en un cuarto de millón de dólares. Pero hasta el Departamento de Justicia de los Estados Unidos se opuso a que la periodista de El Diario/La Prensa saliera libre y tuviera su casa por cárcel.

Un juez federal le había ofrecido la casa por cárcel a la periodista Vicky Peláez de El Diario/La Prensa. Pero primero debería poner como garantía una propiedad de 250,000 dólares y 10,000 en efectivo. Además, para poder vivir en su casa de Riverdale, deberá someterse a vigilancia permanente hasta que empiece y termine su juicio porque está acusada de ser una espía de los rusos y por lavar dinero. Por ahora sus amigos y familiares están recolectando el dinero para sacarla de la cárcel la próxima semana, luego del Día de Independencia de los Estados Unidos.(Quienes deseen donar dinero para sacar a Vicky Peláez de la cárcel, pueden acudir a cualquier sucursal del banco Chase Morgan, al Fondo de Apoyo Legal Pro Vicky Pelaez, en la cuenta # 815645122, o enviar correo electronico a FrenteAmplio@nyc.rr.com para hacer la donación en persona).

El juez Ronald Ellis pronunció su fallo el jueves a las 6:38 de la tarde en el quinto piso de la corte bajo el argumento de que Peláez es la única de los 10 acusados que usa su propio nombre y porque es ciudadana estadounidense. Sin embargo, enfatizó en que no la considera inocente, pero que “tampoco tiene motivos para fugarse”.

Juan Lázaro, su esposo, al parecer comenzó a cantar como un canario. El domingo en la noche, horas después de su arresto le dijo a los representantes del gobierno de los Estados Unidos que sí ha trabajado como agente secreto de los rusos, que su nombre no es Juan Lázaro, que tampoco nació en Uruguay, que su esposa Peláez le colaboró llevando mensajes secretos y trayendo dinero en efectivo de Perú, y que su lealtad por Rusia es superior al de su hijo Juan José Lázaro.

John Rodríguez, uno de los abogados de Vicky Peláez, rodeado de la prensa.

“Vicky Peláez entonces durmió con el enemigo”, dijeron algunos latinos frente a la corte que estuvo atiborrada de periodistas, abogados y curiosos. Víctor Toro, de la Peña del Bronx, gritaba que “liberen a Vicky” e insultaba a los periodistas del canal 41 y 47 de televisión y a todo el que no estuviera de acuerdo no él. Los llamaba «lambones», «arrastrados» y «mentirosos», para usar los calificativos menos groseros.

Peláez vestía en la corte federal del bajo Manhattan una camisa y un pantalón oscuro y unos zapatos de prisionera. Tenía el cabello recogido hacia atrás y mantuvo los codos sobre los brazos de la silla. De vez en cuando se acomodaba los audífonos para escuchar mejor al intérprete y prefirió no mirar hacia atrás.

Víctor Toro gritando frente a la corte en defensa de Vicky Peláez.

Uno de sus abogados, John Rodríguez, habló en defensa de Peláez durante 11 minutos: “Ella fue obligada a salir de Chile… perdón de Perú. Es la única que usa su propio nombre. No recibió entrenamiento de los rusos. Siempre viajó con su propio pasaporte y no tiene secretos. ¿Qué información fue la que suministró tan valiosa? Tiene reputación de periodista investigativa y en este caso no hay drogas o violencia. Tampoco es una mujer joven que va a salir corriendo”.

Por el contrario, el fiscal Michael Farbiarz, quien representó al gobierno de los Estados Unidos había hecho un retrato muy diferente de Peláez. ”Las evidencias en contra de Peláez son fuetes. La grabamos en un parque de Perú recibiendo dinero de un agente ruso y también grabamos a su esposo Juan haciendo lo mismo un año después. Tenemos la grabación de otras conversaciones en que Peláez comenta sobre la participación de Juan como espía del gobierno ruso.

“La casa está a nombre de Peláez, pero fue pagada con el dinero del gobierno de Rusia y esto lo afirmó su esposo Lázaro. Peláez viajaba mucho y sabe cómo desenvolverse. Recordemos que este es un caso de engaños y mentiras y estos espías son muy sofisticados”.

El fiscal también hizo énfasis en que Peláez se podía fugar porque “tiene familia en el exterior y esa no es su casa”, dando a entender que no le importaba perder la vivienda. “Peláez sabía todo el tiempo lo que estaba haciendo y viajaba Perú a hablar con representantes del gobierno ruso y a recoger el dinero”.

El otro abogado de Peláez, Carlos Moreno, se quedó más tiempo con la prensa y dijo que la veía animada y fuerte. “Creo que todo esto se debe a las columnas que escribió en contra del gobierno de los Estados Unidos y es una represalia”, dijo Moreno asediado por las cámaras y los micrófonos.

Abogado Carlos Moreno: "Estamos contentos con la fianza".

La fianza para Juan Lázaro, quien se negó a revelar su verdadero nombre, fue pospuesta. Su hijo adoptivo, Waldo, está diciendo que a su padrastro lo presionaron para que dijera esas cosas e insiste en la inocencia de sus padres.  En Perú, la mamá y la hermana de Peláez están diciendo que no conocían muy bien a Juan Lázaro porque era hermético, y que tampoco conocen a algún miembro de su familia en Perú o en Uruguay. A ambas mujeres les negaron la visa para venir a Nueva York a visitar a Vicky Peláez en la cácel o en su casa por cárcel.

Los otros dos acusados que tuvieron audiencia el jueves en la tarde, Richard y Cynthia Murphy de Montclair, Nueva Jersey, no tuvieron derecho a salir bajo fianza. Esta semana se voló en Europa uno de los arrestados, Christopher Metso, luego de pagar la fianza.

Quienes sí decidieron revelar sus verdaderas identidades en Alexandría, estado de Virginia, son los esposos “Michael Zottoli” y “Patricia Mills”, quienes en verdad se llaman Mikhail Kutzik y Natalia Pereverzeva, ambos nacidos en Rusia y con familia en esa nación.