Empleados del US Open limpian de manera manual, con toallas, el terreno de juego. Fotos Marcela Alvarez

Por Marcela Álvarez  –

Septiembre empezó con el pie izquierdo. Catastrófico y devastador. .

La noche del miércoles 1ro, cuando el tornado Ida amenazaba el área metropolitana, el estadio Arthur Ashe se vistió con los colores del arcoiris. El US Open, por todo lo alto, celebraba el Pride Day, para reconocer a la comunidad LGTBQ, incluidos algunos jugadores, actuales y retirados, integrantes de la misma —como Billie Jean King, icono gay. (El National Tennis Center, NTC, sede del Open, lleva su nombre)

En días previos y durante la jornada del miércoles fueron muy visibles las banderas, camisetas y otros souvenirs multicolores, en señal de apoyo. Muchos jugadores, como el argentino Guido Pella, el italiano Fabio Fognini, asi como los recoge bolas, llevaban prendas con el arcoíris. El hashtag #BeOpen (sé abierto) se popularizó en redes.

Pero Ida llegó e interrumpió la fiesta.

En el estadio Louis Armstrong, el partido por 2da ronda entre el argentino Diego Schwartzman y el sudafricano Kevin Anderson, recibió las primeras gotas. El escenario es techado, pero cerca de las 8p los paraguas empezaron a abrirse apenas el agua se filtraba desde el balcón que da al paseo de los campeones y desde la zona que mira al “boardwalk” y Citifield, la casa de los Mets.

¿Será posible que caiga agua en este estadio techado?, se preguntaban los fans. Muchos lo tomaron de buen humor, abrieron los paraguas y se enfundaron los ponchos.

El partido se suspendió en dos oportunidades, porque el agua llegó hasta la cancha.  Schwartzman había ganado el 1er set. (Al final, ganó el partido y pasó a 3ra ronda) Mientras tanto, el estadio Arthur Ashe seguía con su programa de la noche. Parece que el gigante inaugurado en 1997 no tiene agujeros. (Armstrong abrió en 2016).

Por los caminos del NTC, viento y agua de proporciones bíblicas lanzaban por el aire todo lo que encontraban a su paso. Los baños públicos fueron el refugio para los fans sin paraguas y sin ganas de aventurarse bajo la tormenta.

Las lluvias torrenciales de la tormenta Ida interrumpieron los encuentros de tenis del US Open. Foto Marcela Alvarez

A esta reportera le tomó tres horas llegar a su casa en Queens, empapada. Para los miles de turistas y trabajadores del evento, esperar, y abordar, el tren 7 fue otro vía crucis. Caminar el “boardwalk” fue aterrador.

El sol salió este jueves, bajo un brillante cielo azul. Cuesta mucho creer que hace solo pocas horas, muchas personas temían por su vida, incluso en un evento de sana diversión como el Open. Otros no fueron tan afortunados. La tormenta Ida deja al menos 29 personas fallecidas, entre ellos un niño de 2 años.

El US Open siguió con su programa de partidos. Pero, en lugar de empezar a las 11 AM, como es su costumbre, este jueves arrancó a las 12 del medio día.