El estrecho de Ozmuz, por donde pasa el petróleo es la clave de esta guerra.

El presidente Trump dijo que “destruiría por completo” la isla de Jark, donde se concentra el 90% de las exportaciones de petróleo de Irán, si no se abre el estratégico estrecho de Ormuz.

El conflicto en Oriente Medio, que empezó el 28 de febrero con el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, se extendió a toda la región y disparó los precios de la energía.

Israel sigue bombardeando a Irán y continúa su ofensiva en el Líbano contra el movimiento proiraní Hezbolá.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, socio de Trump en los ataques contra Irán, afirmó que más de la mitad de sus objetivos militares fueron alcanzados, aunque se negó a fijar un plazo para concluir la operación.

El precio del petróleo se disparó a más de $115 el barril desde el comienzo de la guerra como consecuencia del bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, estratégico para las exportaciones mundiales de hidrocarburos. Los expertos del mercado advierten que una operación terrestre de Estados Unidos, o una intensificación de los ataques de Irán contra los países del Golfo, pueden disparar los precios de la energía a niveles sin precedentes.

En el mismo mensaje en su red Truth Social, el presidente Trump dijo que se encuentra en “conversaciones serias” con un nuevo gobierno iraní, que calificó de “más razonable” que el anterior, pero sin dar detalles.

Trump amenazó además con arrasar las plantas generadoras de electricidad, los pozos petroleros y las plantas desalinizadoras. Sería un acto ilegal según el derecho internacional humanitario y podría constituir un crimen de guerra, según expertos.

Irán ha respondido a los ataques con bombardeos a sus vecinos árabes del Golfo en donde Estados Unidos tiene bases militares.

El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, llamó a Arabia Saudita a “expulsar a las fuerzas estadounidenses”, e insistió en que sus ataques en la región son contra sus “agresores enemigos”.

Un comité del Parlamento iraní aprobó el cobro de peajes para los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz, y la televisión estatal informó que Irán prohibiría el paso a Estados Unidos e Israel.

La decisión generó el rechazo de Estados Unidos, y el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró a la red Al Jazeera que “nadie en el mundo lo puede aceptar”.

El mando militar estadounidense movilizó la semana pasada en la región un buque de asalto anfibio, al frente de un grupo naval que incluye a “unos 3.500” marinos y soldados del cuerpo de Marines.

En Irán, los ataques contra su red eléctrica provocaron apagones en varios puntos de la capital. El presidente de Egipto, Abdel Fattah al Sisi, pidió ayuda a Trump para “terminar la guerra”, en un discurso durante una conferencia sobre energía.

La Fuerza Provisional de la ONU en Líbano (Finul) informó que dos de sus efectivos murieron en una explosión en el sur del país, después de que otro casco azul falleciera el día anterior. El Consejo de Seguridad mantendrá reuniones de urgencia a pedido de Francia.

Los bombardeos parecen haberse intensificado sobre la capital iraní. La oenegé Hrana contabilizó al menos 360 ataques en 24 horas en 18 provincias del país. El 70% de estos ataques, principalmente en zonas residenciales de Teherán, causaron 37 muertos o heridos, según la organización.

“Salir por la noche o simplemente poder ir a otro barrio de la ciudad, hacer mis compras en otro lugar que no sea la pequeña tienda de ultramarinos o la panadería de mi calle, poder leer en un café, ir al parque”, relata Elnaz, pintora de 32 años. “Echo de menos una noche de sueño tranquila”.

La oenegé Acled, que recopila datos sobre conflictos, registró durante el primer mes de guerra cerca de 2.300 bombardeos estadounidenses e israelíes, y 1.160 ataques iraníes en represalia.