Portada de la edición de abril del 2022 de QueensLatino. Diseño Ana Luisa Castaño

Por Marcela Álvarez. — 

Durante la pandemia fueron llamados “trabajadores esenciales”. Hoy gritan “excluidos nunca más”. Son repartidores de comida, lavaplatos, niñeras, cocineros, chóferes, trabajadores agrícolas y de construcción, cuidadores de enfermos y ancianos, empleados de lavanderías, vendedores ambulantes y muchos más.

Junto al personal médico y sanitario, estos inmigrantes, en su mayoría indocumentados, mantuvieron en marcha al país. Ahora se ven obligados a caminar hasta Albany, capital de Nueva York, para exigir que sean incluidos en el nuevo presupuesto. Los legisladores estatales no se ponen de acuerdo y la gobernadora Kathy Hochul elude en el presupuesto las exigencias de los inmigrantes excluidos.

La senadora demócrata Jessica Ramos dijo que “aprobar este proyecto salvará vidas y demostrará que Nueva York valora a nuestras comunidades de inmigrantes”.

El año pasado más de 128 mil trabajadores excluidos se beneficiaron de un fondo de 2.1 mil millones de dólares. Este año buscan $3 mil millones más. Exigen un programa permanente de desempleo y seguro médico que beneficie también a los indocumentados.

La asambleísta demócrata Jessica González-Rojas, en su cuenta de Twitter y bajo el hashtag de Coverage4all, escribió:  “La atención médica es un derecho humano y eso tiene que incluir a los neoyorquinos indocumentados. ¡Hoy me uní a @thenyic, @nynurses, @1199SEIU, @BusinessNYS y otros para pedir a @GovKathyHochul que incluya #Coverage4All en el presupuesto de este año!”.

LA VOZ DE INMIGRANTES

Mirza Ramos dobla y acomoda bien la ropa limpia en la lavandería donde trabaja seis días a la semana. “Paso más tiempo aquí que con mis hijos. Es muy triste la realidad de nosotros los inmigrantes”, se lamenta esta luchadora que multiplica su atención entre la ropa, los clientes, una llamada telefónica de la escuela de su hijo y esta reportera.

Mirza Ramos trabaja en una lavandería de Queens. Fotos Marcela Alvarez

Llegó a Nueva York hace 12 años y durante la pandemia iba con su esposo al Parque Flushing a recibir comida. Su esposo Juan, ecuatoriano, trabaja en construcción. No han recibido dinero y anhelan una reforma de inmigración.

El mexicano Sergio Solano Marcos trabaja como repartidor de comida para varias aplicaciones, especialmente Grubhub. Es integrante del Diario de los Delivery Boys, un grupo de Facebook que agrupa a ‘deliveristas’ de esta ciudad. “Somos como una familia y me encargo de la prensa. Un abogado nos ayudó a recibir dinero del fondo de excluidos porque no teníamos información. Varios de mis compañeros no recibieron dinero porque no habían pagado impuestos o no tenían la identificación de la ciudad o pasaporte”.

Solano recibió $14.800 del Fondo. “Era una tarjeta que te daban y podías sacar dinero, cada día unos $500, a cierta hora. Esa ayuda me sirvió para mis gastos y poder enviar dinero a México”, dijo Solano. “Algunos perdieron la oportunidad de recibir el dinero porque no quisieron”.

Solano trabaja seis días a la semana, de 11 AM a 10 PM y compró una bicicleta para hacer las entregas a domicilio con más rapidez.

“Necesitamos más ayuda, nos sirve para pagar deudas, la renta y sobrevivir”, dijo Juan Romero, quien trabaja como cocinero en una panadería de Jackson Heights, Queens. “Lamentablemente, muchos trabajadores no aplicaron por el miedo de hacer el papeleo y los trámites”.

Romero vive en Corona y recibió el año pasado dinero del gobierno, aunque no se considera un trabajador esencial. “Para mi son los doctores, enfermeras, policías y bomberos los que hacen trabajos esenciales”, dijo Romero.

Inocencio Jiménez y Juan Romero trabajan en una panadería.

Su compañero de faena, Inocencio Jiménez Pérez, también recibió apoyo financiero. “Fueron aproximadamente seis mil dólares”, dijo Jiménez. “Me gustaría que esta vez reciban dinero los que no recibieron el año pasado”.

Gustavo Espinoza trabaja preparando comidas en Just Salad de Manhattan. Durante los días más crudos de la pandemia esta compañía hacía entregas a hospitales. Estuvo meses sin trabajar.

Gustavo Espinoza prepara comida en Just Salad.

“Sí recibí ayuda del gobierno federal, los tres cheques del estímulo, pero no del estado de Nueva York por mi negligencia, me confié. No sabía de la cantidad tope del income tax. Yo había ganado como $25,000 al año. Es decir, si podía aplicar porque gané lo mínimo y porque éramos considerados trabajadores esenciales”, dijo Espinoza, quien vive en Corona.

Espinoza dijo que la gobernadora Hochul debería de incluir dinero para los trabajadores excluidos, “porque hemos sufrido mucho y seguimos golpeados”

En sus tiempos libres, Espinoza se dedica a hacer periodismo ciudadano. Le gusta la lectura, quiere ayudar a otros inmigrantes y no quiere seguir viviendo a las sombras, como indocumentado.