City Limits habló recientemente con varias familias sobre cómo era vivir en el refugio, el primer centro de acogida en el que la ciudad ha colocado a un gran número de familias inmigrantes con niños. Todas se quejaron del frío que hacía en las tiendas, de la lejanía y de la inaccesibilidad.

Este artículo se publicó originalmente en inglés. Traducido por Daniel Parra. Read the English version here.

En un principio, algunas de las primeras familias que acudieron al refugio de Floyd Bennett Field —un Centro de Ayuda y Respuesta de Emergencia Humanitaria (HERRC) y el primer refugio donde la ciudad ha ubicado a familias con niños en gran número— decidieron marcharse tras comprobar lo lejos que estaba.

Pero el albergue, que abrió sus puertas a mediados de noviembre en un parque nacional situado a lo largo de la bahía de Jamaica, entre el sur de Brooklyn y Rockaways, alberga ahora temporalmente a más de 1.070 personas, algunas de las cuales dijeron a City Limits que se habían quedado porque no tenían otra opción en el sistema de refugios de la ciudad.

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Jairo, quien pidió que no se revelara su nombre completo por temor a represalias, dijo que él y sus tres hijos rechazaron inicialmente el refugio de Floyd, donde las familias duermen en catres en cuartos (“pods”) separadas unas de otras.

Pero después de pasar la noche en una sala de espera del Hotel Roosevelt —el principal centro de admisión de la ciudad para que las familias inmigrantes soliciten o vuelvan a pedir refugio— aceptaron y se instalaron en Floyd Bennett el 22 de noviembre.

“Hemos estado pidiendo una estabilidad como de un cuarto, o algo así más personal”, Jairo dijo. “Pero nos han dicho que no pueden, que no están ayudando ahora con eso porque no están recibiendo familias”.