Esta latina tiene 22 años, la trajeron a Nueva York cuando tenía 8 años y se siente orgullosa de ser “latina indocumentada”, como prefiere que la identifiquen. Se acogió a la Acción Diferida de Inmigración que otorgó el presidente Barack Obama y que ahora está siendo desafiada en una corte de Texas. Sólo el pasado diciembre pudo regresar a Buga, su ciudad natal en el sur de Colombia. Vive en Richmond Hill, Queens, y es completamente bilingüe.

Portada de la edición de marzo de QueensLatino con la imagen de Melissa García Vélez. Foto Javier Castaño

Portada de la edición de marzo de QueensLatino con la imagen de Melissa García Vélez. Foto Javier Castaño

Como soñadora o ‘dreamer’, prefiere actuar en lugar de quedarse quieta esperando que los políticos se pongan de acuerdo o nuestros activistas hablen por ella. No se duerme en los laureles. Melisa García Vélez ha hablado tres veces en las Naciones Unidas en defensa de los inmigrantes y de la mujer del mundo. Desde hace cinco años pertenece al Concilio de Jóvenes Líderes del Estado de Nueva York en donde hacen talleres de liderazgo, analizan la política, buscan ayuda financiera, abogan por el Dream Act y otorgan becas a los estudiantes universitarios que no tienen documentos.

García se graduó el año pasado de Trabajadora Social en el Lehman College del Bronx. “Pagué mis estudios con becas que recibí y trabajando de mesera”, dijo García, quien baila combinando ritmos de Colombia y danza moderna. Acaba de comenzar a trabajar en el Immigrant Justice Corps como organizadora comunitaria.

“Mi sueño es traer justicia a los inmigrantes y a las mujeres para que sean tratadas como humanos y puedan cumplir sus sueños como yo lo estoy haciendo”, dijo García mientras participaba en una demostración en Manhattan por la paz y la vida en Colombia. “La mujer latina tiene muchos obstáculos en Nueva York, pero es aquí donde puede aprender, compartir y sentirse orgullosa de ser latina”.

Melissa García Vélez, soñadora en acción. Foto Javier Castaño

Melissa García Vélez, soñadora en acción. Fotos Javier Castaño