William López, repartidor de alimentos en la ciudad de Nueva York. Foto cortesía

Por William López

En el 2020, nadie se vio más afectado que los restaurantes y sus trabajadores. La pandemia le costó el trabajo a más de un millón de neoyorquinos, y los lugares favoritos locales, y famosos, han cerrado a medida que se acumulan los alquileres, se agotan los préstamos de PPP y se ha restringido comer dentro de los restaurantes (nuevamente).

Desde el legendario 21 Club hasta lugares frecuentados por vecindarios como Bar Sardine, se ha perdido una generación de restaurantes. Los restaurantes que luchan por sobrevivir han recurrido cada vez más a la entrega de alimentos para ayudarlos a adaptarse y navegar en un entorno obstinadamente incierto y dinámico.

A medida que aumentan las vacunas, espero que el regreso a la normalidad esté en las cartas para el 2021. Pero incluso cuando nuestras vidas regresen a los ritmos naturales antes de la pandemia, me parece claro que la entrega de alimentos se verá diferente.

Comencé a realizar entregas con DoorDash antes de que comenzara la pandemia y he visto de primera mano cómo la entrega de alimentos se convirtió en un salvavidas económico en el 2020. Los neoyorquinos disfrutan de la conveniencia y la capacidad de pedir cualquier cosa de manera segura, los trabajadores confían en la flexibilidad para trabajar y ganar dinero cuando lo deseen, y los restaurantes dependen del aumento de la demanda y el alcance, lo que les ayuda a atender a más clientes en más lugares. La entrega de alimentos es ahora una parte integral de muchos restaurantes.

Para mí, entregar comida me ayuda a mantener a mi familia mientras me permite establecer mi propio horario y pasar tiempo con ellos también. Cuando mi esposa perdió su trabajo mientras esperaba un trasplante de corazón, supe que necesitaría el control de mi horario para estar con ella cada vez que me necesitara. Al mismo tiempo, mi hijo está estudiando derecho siguiendo su sueño de convertirse en abogado. Ningún trabajo de tiempo completo me permitiría apoyarlos económicamente sin dejar de estar siempre disponible para ellos. Y, a pesar de la emergencia de salud pública en curso, me he sentido seguro haciendo mi trabajo.

Pero a medida que la entrega de alimentos se convierte en una parte más importante del funcionamiento de los restaurantes y la ciudad, se necesitan algunos cambios para que funcione mejor para los trabajadores. Aquí hay tres cambios que deberíamos impulsar en 2021.

Empecemos por lo básico: las personas como yo deberían poder ir al baño mientras trabajamos. Me animó ver que la NYC Hospitality Alliance alienta encarecidamente a los restaurantes a que permitan el acceso a los baños a los repartidores. Más restaurantes deberían abrir sus puertas y los funcionarios electos deberían examinar cómo aumentar el acceso a los baños públicos para todos los neoyorquinos.

Siguientemente, todos deberían reconocer que se puede hacer más para mantener seguros a los trabajadores de reparto. Fue alentador saber que DoorDash está facilitando a los Dashers de la ciudad de Nueva York como yo equipo reflectante gratuito y equipo de seguridad con descuento a medida que realizamos entregas en nuestras bicicletas, como parte de un paquete de iniciativas de seguridad, además de hacer que las bicicletas eléctricas sean más accesibles. Pero la realidad es que necesitamos mayores inversiones del gobierno de nuestra ciudad para hacer las calles más seguras. Espero que el alcalde y los miembros del concejo reconsideren cómo usamos nuestras calles para hacerlas más seguras para los trabajadores de reparto en bicicletas y bicicletas eléctricas.

Y el Congreso debe aprobar la Ley de Restaurantes y suministrar miles de millones de dólares en alivio a los restaurantes y trabajadores que necesitan desesperadamente una mano amiga después de 10 meses de lucha contra esta pandemia mortal. Sin esa ayuda se cerrarán más restaurantes, dejando huecos en los vecindarios y los medios de vida. Cuando los restaurantes permanecen abiertos, hay más oportunidades para que los trabajadores como yo ganen.

Estas son tres reformas que mejorarían drásticamente las condiciones laborales de los trabajadores de reparto. Espero que nuestros legisladores en la ciudad de Nueva York y Albany se concentren en acciones como estas que tendrían un impacto significativo.

Nueva York tiene la oportunidad de hacerlo bien y comenzar mejorando la vida cotidiana de los trabajadores de repartición ahora.

Como alguien que confía en el trabajo flexible y valora la libertad de elegir cuándo y cómo quiero trabajar, espero que nuestros representantes eviten las peleas divisivas y se centren en acciones concretas que serán buenas para los trabajadores de hoy, buenas para un futuro sostenible para los restaurantes y buenas para la ciudad de Nueva York.