Mariana Romero Toledo en el restaurante Arepas Café de Astoria, Queens. Foto Danny Mendoza

“Una noche en Venezuela me persiguieron los colectivos cuando iba manejando mi carro. Me amenazaron. Me sacaron pistola. Me catalogaron de opositora y me gritaban ¡eres un apátrida!”, dijo Mariana Romero Toledo, ingeniera petrolera de 38 años. Su historia es similar a la de muchos inmigrantes profesionales que llegan en busca de un futuro mejor. “La inflación nos fue comiendo los sueldos”,

Los colectivos son grupos de civiles afines al gobierno que trabajan en el área de educación y producción, y suelen ir encapuchados a perseguir opositores del gobierno.

“En Junio 2017 me vine para Nueva York con mi mamá y mi hija, quienes dependen de mis ingresos”, dijo Romero, madre soltera y divorciada. El miedo de emigrar siempre estuvo presente, “pero he sido una mujer muy decidida”. Antes de tomar la decisión de emigrar,  Romero visitó a su tío en Nueva York, quien le abrió las puertas de su casa y le dio trabajo en su restaurante Arepas Café.

El motivo principal que la impulsó a salir de Venezuela fue el factor económico y político. “Trabajé 10 años en Petróleos de Venezuela (PDVSA) ejerciendo mi carrera, pero desde un principio fui fichada porque mi nombre aparecía en la lista de Tascon”, dijo Romero.

PDVSA es la empresa estatal encargada de la producción, refinación y venta de gas y petróleo. Toledo ejercía un trabajo altamente calificado dentro de la empresa.  “Empecé a ser perseguida política en la empresa porque los chavistas nos consideraban apátridas por haber firmado en contra del gobierno”.

La lista de Tascon surge en el 2003 cuando varias organizaciones políticas fomentaban la recolección de firmas con el fin de apoyar el  referendo revocatorio del entonces gobernante Hugo Chávez. El entonces diputado Luis Tascon creó la lista después de haber ingresado a la base de datos de todos los votantes que habían firmado la revocatoria de Chávez.

Al igual que muchos de sus compatriotas, Romero colabora enviando alimentos y medicina a su país. “Tengo la esperanza que Venezuela se va a recuperar”, dijo Romero y agradeció a los Estados Unidos por haberla acogido en un momento muy crítico para todos los venezolanos.

“Mi hija ya aprendió inglés, lo habla y escribe muy bien”, dijo Romero. Su prioridad es el futuro de su hija. “Me duele por mi hija y mi mamá porque no es fácil”, concluyó Toledo con lágrimas en los ojos.

Danny Mendoza