El director de QueensLatino, Javier Castaño, en las aguas de Orchard Beach en el Bronx este mes de abril. Foto Larry Lembo

El refrán dice que “la primavera, la sangre altera”, por lo que gracias a los cambios hormonales que se experimentan durante estos tres meses te sentirás con vitalidad. Adiós al frío y la oscuridad. Sigue estos consejos:

1 Salga de la casa

La primavera es la época del año en la que vemos parejas por los parques, disfrutando del sol y las suaves temperaturas. Terrazas y bares se llenan de gente. Disfruta con amigos o en familia.

2 Ejercítate al aire libre

También es el periodo perfecto para iniciar tu plan de entrenamiento con el fin de hacer deporte varios días a la semana. Deja la pereza y llénate de la energía solar.

3 Equilibra tu dieta

Si sigues una dieta balanceada desde el inicio de año, tendrás que dar un giro de 180 grados a tu alimentación. Como saludable con recetas ligeras y refrescantes.

4 Abrete al amor

Comenzar una relación con otra persona es un clásico de la primavera, al igual que consolidar una existente. Periodo ideal para fomentar las relaciones sociales.

5 Cambia tu vida

Es el momento perfecto para ser valiente y cambiar aquellas cosas que no te gustan en tu vida. Fomenta las relaciones con las personas que verdaderamente estés a gusto, busca nuevas oportunidades laborales y deja el sedentarismo. No te arrepentirás.  La información

Los vegetales y las frutas son ideales en la dieta de primavera.

 

Alimentos de primavera

La primavera viene acompañada de una sensación de debilidad física o cansancio intenso. Son dos claros síntomas de lo que se conoce como astenia primaveral.

La astenia primaveral suele aparecer durante las primeras semanas de la estación, cuando el cuerpo se está acostumbrando al alargamiento de las horas de sol y a los cambios de temperatura. Por eso debemos fortalecer el sistema inmune y  aumentar la carencia de vitamina D, producida en los meses de invierno por la exposición a escasas horas de sol.

Acelgas, alcachofas, berenjenas, apio, cebolletas, espárragos, espinacas, habas, lechugas, zanahorias y tomates encabezan la lista de verduras de las que podemos disfrutar en los meses que despiden el invierno y nos acercan al verano. Son alimentos ricos en vitaminas del grupo B y vitamina C, y en minerales como el hierro, el magnesio, el calcio y potasio.

El cambio de clima también se refleja en las fruterías que exhiben níspero, piña, pomelo, albaricoques, cerezas, ciruelas, fresas… La fruta de la primavera es la más variada y sabrosa del año. Una buen dieta en primavera debe tener estos compuestos:

  • Las antocianinas, responsables del color rojo y morado de las frutas y verduras, que tienen propiedades antiinflamatorias, mejoran el sistema circulatorio, regulan la presión arterial y previenen del envejecimiento celular.
  • El licopeno, da el color rojo a verduras como el tomate o frutas como la sandía, y es un potente antioxidante que favorece la reducción de la incidencia de algunos tipos de cánceres como el de próstata o pulmón.
  • Los carotenoides dan color amarillo, naranja y rojizo a melocotones, albaricoques y nísperos. Una vez en nuestro organismo se convierte en vitamina A, esencial para la visión, la piel y nuestras defensas.

En esta época también es importante consumir con moderación carne roja y sobretodo pescado.  Qcom.es