Edid Castro entrando a su hogar en Queens. Foto cortesía

Por Luz Karine Vargas – 

Edid Castro es una mujer gentil con voz amable que emana un olor a vainilla mientras camina sobre el verde y frondoso césped del parque.

Yo llegué exactamente hace 35 años a este país, en el año 1986, el año internacional de la paz según las Naciones Unidas, dijo Castro sobre su arribo a Estados Unidos.

Castro es una mujer orgullosa de sus raíces. Yo amo a Perú, mi país natal, sin lugar a duda siempre estará en mi corazón. Allá se quedó una parte de mi vida muy importante, dijo Castro con nostalgia.

Yo llegué a Nueva York, específicamente a Queens, de 29 años de edad y me motivé en venir a este país para lograr progresar ya que no había trabajo en Perú, dijo Castro muy segura de que emigrar fue la mejor decisión.

Castro no estuvo sola en este nuevo inicio de vida. Llegué a vivir a la casa de mi hermana, quien se convirtió en mi todo, mi amiga, confidente y familia y me recibió de la manera más cálida, dijo Castro.

Mi primer trabajo en este país fue en una factoría de eléctricos en donde realmente me fue muy bien, dijo Castro recalcando que aquel empleo, con el que empezó su vida laboral fue una bendición.

Al comienzo el estilo de vida tan diferente le causó a Castro varias noches de nostalgia, hasta que con el tiempo eso fue desapareciendo. Todo es de costumbre, dijo Castro con una sonrisa fingida.

Con el tiempo conocí a alguien, tuve mis hijos, mi hogar, mi familia y me radiqué definitivamente acá, dijo Castro suspirando por todo lo que ha construido en este país.

A Castro le afectó la pandemia. Vivía preocupada y estresada ante tanta mortalidad, Nueva York fue el epicentro de la pandemia, todos estábamos muy nerviosos, dijo Castro. “La situación parecía salida de una película”.

A la fecha de hoy ya me vacuné completamente con las dos dosis y estoy feliz a mis 64 años de edad por la decisión que tomé de establecerme en Nueva York, terminó diciendo Castro con una gran sonrisa en su rostro y sus ojos iluminados.