
La portada de abril de QueensLatino y el cartel de promoción de la película César Chávez que está en cartelera.
QueensLatino aprovechó el estreno de la película sobre el líder chicano César Chávez para examinar su legado en Queens y la ausencia de líderes en la comunidad latina de Nueva York. Esta crónica es de nuestro periodista Percy Luján: En una tarde clara y fresca en Jackson Heights, Queens. Los niños bajan de los autobuses escolares donde un grupo multicultural de padres espera para llevarlos a casa. Hay poca gente en la calle. En “Thomas Pizza” de la Calle 83 de la Avenida 37, la ecuatoriana Lina Monge se come un trozo de pizza de jalapeños en compañía de su hija. Monge está preocupada. Gracias al nuevo plan de salud de Obama tiene que pagar $305 al mes o será multada. El dinero no le alcanza.
En ese momento pasan por TV el comercial de la película sobre la vida de César Chávez. Monge lo observa sin inmutarse. “Vi la propaganda en la televisión y un compañero me dijo que Chávez defendió a los inmigrantes”.
El dueño del restaurante, Pedro Martínez, dice conocerlo más. “Somos compadres”, dice de Chávez. “Sé que fue una persona que luchó por los derechos del agricultor”. El abuelo de Martínez, bracero de Puebla, contaba sobre las malas condiciones en los campos de cultivo donde fue a recoger mandarinas y otras frutas por los años 1936, 1958 y 1959 en California y Oregón.
En las calles de Queens pocas personas saben quién fue César Chávez o sobre la película de Diego Luna que se estrenó el pasado 28 de marzo. Muchos responden que se trata de Julio César Chávez, el boxeador mexicano.
“No tengo mucho conocimiento de la historia, pero sí sé que fue una figura importante”, dijo Jorge Barbaur, dueño de una imprenta y quien dijo que iría a ver la película para aprender más.
El 31 de marzo se celebra el cumpleaños de Chávez, un líder agricultor méxico-americano que en el año 1966 dirigió una huelga nacional por cinco años contra los productores de uvas en protesta por las malas condiciones laborales que hizo que las compañías firmaran un contrato con el sindicato de agricultores.
La película de César Chávez llega en un momento clave para la comunidad latina. El verano pasado, el Senado aprobó una reforma migratoria que muchos activistas critican como limitada y hasta peligrosa para la comunidad inmigrante. Ahora se encuentra estancada en la Cámara de Representantes.
En el ámbito estatal, el DREAM Act de Nueva York, que abriría las puertas del TAP (ayuda financiera para estudiantes de universidad) a todos los jóvenes indocumentados del estado, fracasó en el senado estatal después que dos senadores demócratas votaran en contra de dicha medida.
En Queens, activistas comunitarios luchan contra un plan de la concejal Julissa Ferreras y de Seth Taylor, director de la 82nd Street Partnership, que quieren crear un distrito de mejoramiento comercial (BID), porque consideran que aumentará el precio de la renta y desplazará a los pequeños negocios y a los inmigrantes.
Muchos paralelos se han hecho entre César Chávez y el movimiento pro-inmigrante. La Profesora Alysha Gálvez, directora del Instituto de Estudios Mexicanos en Lehman College, vivió la huelga de las uvas durante la cual su familia no compró esta fruta por solidaridad. “Él era un líder muy poderoso”, cuenta Gálvez. “En realidad no era un defensor de los inmigrantes indocumentados pero si estuviera vivo, como su compañera Dolores Huerta, estuviera apoyando una reforma migratoria y apoyando a las familias inmigrantes”.
Usando tácticas de la no violencia como ayunos y peregrinajes basados en su fe católica, Chávez atrajo apoyo. Algunos organizadores comunitarios dicen haber sido inspirados por el legado de Chávez.
“A mí me parece extraordinario que alguien se animó a hacer una película”, dijo Nieves Padilla, organizadora de Se Hace Camino Nueva York (MRNY). “La lucha de César Chávez me incentiva a seguir trabajando”.
Manuel Castro, organizador en la Coalición de Inmigración de Nueva York, habló de cómo el movimiento inmigrante se beneficiaría aprendiendo de las experiencias del movimiento de los agricultores. “Cuando él empezó a organizar no sabía si iba a vencer”, dijo Castro. “Ahora que estamos peleando por una reforma migratoria, debemos seguir su ejemplo y empujar”.

César Chávez, a la izquierda, en una protesta contra el cultivo y producción de uvas en California.
Rechazo a los indocumentados
Chávez no era muy amigo de los inmigrantes indocumentados. Los productores de frutas usaban a inmigrantes indocumentados cuando los agricultores méxico-americanos estaban en huelga, lo que disminuía su eficacia. Chávez y su agrupación, Agricultores Unidos (United Farm Workers), reportaban a inmigrantes indocumentados a las autoridades de inmigración. En una ocasión, los activistas de Agricultores Unidos formaron una “línea mojada” en la frontera con Arizona para prevenir que entraran inmigrantes indocumentados que no acataran la huelga.
La huelga de 1966 tampoco fue comenzada por Chávez. Esta fue comenzada por los agricultores filipinos liderados por Philip Vera Cruz, Larry Itliong, Benjamin Gines y Pete Velasco (miembros del Comité Organizador de Agricultores) quienes salieron de las granjas el 8 de septiembre del 1965 para demandar salarios iguales al mínimo federal. Chávez, Dolores Huera y la Asociación Nacional de Agricultores se les unieron una semana después. Las dos organizaciones se fusionaron en agosto del 1966 para formar Agricultores Unidos.
La pregunta es si necesitamos ahora un líder cómo Chávez.
“Creo que todo movimiento social ha aprendido de lo que César Chávez y sus contemporáneos lograron,” dijo la Profesora Gálvez. “No creo que ese tipo de liderazgo tenga mucho sentido en una era de redes sociales y formas más horizontales de organización, pero creo que ese tipo de carisma y el respeto que él comandaba fueron muy importantes para lograr las demandas”.
Mucha de la complejidad del movimiento de aquellos tiempos ha quedado olvidada. Castro dijo que los medios jugaron cierto rol en engrandecer la figura de César Chávez y simplificar el movimiento en general. “Una de las cosas que hay que recodar es que estos movimientos estaban muy fragmentados. No son de una sola persona, sino de varias”.
“Lo que César Chávez hizo es algo muy genuino, algo muy de nosotros los latinos”, dijo Padilla. “La lucha no es tuya ni es mía, es de todo el que cree en la justicia. Hay muchos César Chávez, pero hay que pulirlos y sacarlos a la luz”.
Percy Luján
