
Los falsos abogados de inmigración pueden arruinar su vida.
Por Ana María Bazán. —
Las estafas migratorias han aumentado de manera alarmante en los últimos años. La incertidumbre generada por los cambios en las leyes migratorias, las nuevas políticas públicas y el temor que muchas familias sienten sobre su futuro en Estados Unidos ha creado un ambiente ideal para que los estafadores se aprovechen de las personas más vulnerables.
Una de las modalidades más comunes consiste en hacerse pasar por abogados de inmigración para obtener dinero. En algunos casos, los estafadores incluso utilizan el nombre, la fotografía o el perfil de abogados reales con buena reputación en internet para aparentar legitimidad. Con frecuencia se comunican exclusivamente por WhatsApp o redes sociales y solicitan pagos mediante Zelle, Cash App, transferencias bancarias o cuentas personales.
Los estafadores conocen la desesperación de quienes buscan ayuda migratoria y la utilizan a su favor. Se presentan como abogados cuando en realidad no tienen autorización para brindar asesoría legal. Las redes sociales como Facebook y Whatsapp se han convertido en herramientas clave para crear perfiles falsos y ganarse la confianza de las víctimas.
Entre las tácticas más comunes se encuentran las promesas de aprobaciones rápidas, “casos garantizados”, permisos de trabajo inmediatos o supuestas oportunidades especiales derivadas de cambios recientes en las políticas migratorias. Algunos incluso afirman tener contactos dentro del gobierno o acceso privilegiado a información exclusiva. Ningún abogado legítimo puede garantizar el resultado de un caso migratorio. En algunos casos, los estafadores llegan a organizar falsas audiencias virtuales, haciéndose pasar por jueces y mostrando supuestas tarjetas de residencia. Todas estas afirmaciones son engañosas y falsas.
Las consecuencias pueden ser devastadoras. Algunas víctimas pierden miles de dólares por servicios inexistentes o fraudulentos. En otros casos, los estafadores presentan información incorrecta o documentos falsos que terminan perjudicando gravemente el proceso migratorio de la víctima.
Es importante recordar que USCIS, los jueces de inmigración y otras agencias gubernamentales no solicitan pagos por WhatsApp, Cash App, tarjetas de regalo o cuentas bancarias personales. Tampoco existen pagos especiales para acelerar trámites o garantizar una aprobación. Si alguien exige dinero a cambio de una aprobación o de un supuesto acceso especial al sistema, es una clara señal de fraude.
Para protegerse, verifique siempre la identidad y licencia de cualquier persona que afirme ser abogado. En Nueva York, la licencia puede verificarse gratuitamente a través del siguiente directorio: https://iapps.courts.state.ny.us/attorneyservices/search. En otros estados, la licencia puede consultarse en el colegio de abogados (State Bar) o la autoridad disciplinaria correspondiente. Además, exija contratos escritos, acuerdos de representación y recibos detallados de cualquier pago realizado.
Si cree haber sido víctima de una estafa migratoria, conserve mensajes, correos electrónicos, y recibos. Esta evidencia puede ser fundamental para denunciar el fraude y, en algunos casos, corregir los daños causados a su proceso migratorio.
La mejor defensa contra las estafas migratorias sigue siendo la información. Antes de entregar dinero o compartir información personal, verifique las credenciales de quien ofrece ayuda legal. Una simple precaución puede proteger sus recursos económicos y su futuro migratorio.
Si necesita un abogado de inmigración, comuníquese con nosotros lo más pronto posible al (718) 478-8583 o a nuestro correo electrónico: abazanlawfirm@gmail.com para una consulta.


