Marcela Alvarez*
Especial para QueensLatino

La cinta es larga (3 horas y 10 minutos) pero eso no incomodó al público que asistió la noche del viernes 23 de octubre al estreno de “In Jackson Heights“, lo más reciente de Frederick Wiseman, autor de 40 documentales.

Con el aval de Queens World Film Festival, la función en la escuela pública 69 fue como ir a la raíz. “In Jackson Heights” se presentó en la reciente edición 53 del New York Film Festival de Lincoln Center y en septiembre fue invitada -fuera de competencia- a la Biennale di Venezia en Italia.
El documental abre y cierra con imágenes surrealistas del barrio de los 167 idiomas.  La cámara de John Davey, compañero inseparable de Wiseman, capta mucha de la esencia y sustancia del barrio. Por ejemplo, las diversas religiones y culturas que conviven en paz, pequeños negocios en peligro de extinción por la “gentrification”, la lucha de grupos vulnerables como los ancianos, gays e inmigrantes sin papeles.

La película, grabada en el verano 2014 durante la locura del Mundial de Fútbol en Brasil, se mueve sin voiceovers, entretítulos o entrevistas directas. Hay diálogos en inglés, español, árabe e hindú. Wiseman deja que el barrio y sus gentes hablen y se muestren por si solos. El documental es una ventana por donde transitan lo dulce y amargo del sector.
Tania Suárez, una millennial graduada de la universidad, habló para QueensLatino. “Me enteré de la película en las news y quise venir por eso”, dijo entre susurros mientras la pantalla mostraba el testimonio de inmigrantes en la oficina de Make the Road NY.

“Es lindo ver la diversidad de Jackson Heights y darse cuenta que cada persona tiene una historia dinámica para contar, gentes de diversos backgrounds y experiencias que son quienes moldean la metamorfosis de esta comunidad y te das cuenta que el director lo tuvo presente”. 

Suárez, quien trabaja en Manhattan en finanzas, agregó: “Yo estudié aquí en la PS 69, siempre me trae lindos recuerdos y también porque vivo cerca, a dos cuadras”.

¿Qué le gustó y qué no? “En primer lugar creo que está muy bueno que una persona como él, que leí tiene mucha experiencia en documentales, haya venido a Jackson Heights a mostrar nuestro barrio. Me gustaron las organizaciones de ayuda grassroots, sobre todo a la comunidad LGTB, recordar a Julio Rivera, los seniors y la inmigración son temas muy importantes, claro, pero personalmente no me vi muy reflejada. Le faltó mucho”.

¿Por qué? “El documental se enfoca principalmente en las personas mayores y los gays, que está muy bien, pero no ví gente joven como yo, millennials, ni los lugares donde vamos que sí existen. Presentaron Café Espresso 77 pero con personas mayores y nada más y yo creo que en Jackson Heights hay mucho más que eso. Hubo poca y casi nada representación de mi grupo demográfico”.

Tiene razón Suárez. Entre los grandes ausentes estuvieron la amplia oferta gastronómica (restaurantes, cafés), la biblioteca pública de la calle 81 (entre las de mayor circulación del país), la nueva cara de Northern Boulevard y sus bares y lugares de ocio, la omnipresente agencia Delgado Travel, que convoca a cientos de ecuatorianos y mexicanos, principalmente. Faltó destacar la Librería Barco de Papel, que ha logrado sobrevivir por la calidad de sus libros y eventos.
“Tampoco ví el nuevo supermercado de comida orgánica y natural en la 84th St, ni los hipsters que hay muchos”, dijo Suárez.

Para Roberto S., mexicano sentado en las últimas filas del auditorio con su novia dominicana [no quiso revelar su nombre], la película “refleja muy bien como vivimos aquí, está muy padre cómo el director grabó los pequeños negocios, la Roosevelt y el gallinero, eso fue increíble y muy feo ver como matan los animalitos aquí mismo en el barrio”.
María Muñoz dijo que “a pesar de algunas fallas, creo que, como todo, nada es perfecto, el documental es muy importante porque te das cuenta que en Jackson Heights viven gentes de tantas religiones, donde hay un centro judío y la escuela musulmana, hindúes y sikhs por la calle 73, es como todo el mundo aquí”.

Para más información sobre “In Jackson Heights”, visite zipporah.com/films/44

*Marcela Alvarez es editora digital de entretenimiento y cultura de ImpreMedia/El Diario

En la PS 69, el concejal Dromm aplaudiendo al documentalista Frederick Wiseman frente al público.

En la escuela pública PS 69, el concejal Daniel Dromm aplaudiendo al documentalista Frederick Wiseman frente al público.

OPINION

‘In Jackson Heights’ esquiva la realidad

 Luego de la presentación del documental “In Jackson Heights” del director Frederick Wiseman, la primera pregunta del público fue la más acertada: “Gracias por mostrarnos a los latinos y a la comunidad gay, pero ¿por qué dejó a un lado a la comunidad hindú y pakistaní?”, preguntó el espectador. La respuesta de Wiseman, de 85 años, fue aún más relevante: “Hice lo que pude y dejé muchas cosas por fuera”.

En el documental de más de tres horas, Wiseman se enfocó varias veces en la organización Make the Road New York, el concejal Daniel Dromm y la comunidad gay. Además, no hay un solo latino que hable inglés en el documental y el tema de inmigración es predominante. Wiseman no sabe español y no vive en Queens. Por eso tuvo que traducir las conversaciones del español al inglés para endentar y editar los diálogos. Además, alguien le ayudó con la lista de las organizaciones y las personas que debían ser exaltadas en la película.

Wiseman hubiera podido acudir a la Junta Comunal 3 y filmar a varios latinos que combaten allí la discriminación en contra de los nuevos inmigrantes en el vecindario que se jacta de hablar 167 idiomas. En el documental “In Jackson Heights” los latinos no poseen historia y son reducidos a la pobreza en su lucha contra la discriminación y la carencia de derechos civiles. Wiseman estuvo presente para responder preguntas, aunque nadie se atrevió a cuestionarlo. Abundaron los aplausos. Pero en el segundo piso, a la entrada del auditorio de la escuela, en las escaleras que conducen a la calle y afuera en el andén, nadie defendió esta película.

La expansión del BID a la avenida Roosevelt también es un tema recurrente de esta película. Los miembros de las organizaciones que favorecen este proceso de desplazamiento, como Jackson Heights Beaurification Group, no aparecen en la película, aunque asistieron a su proyección en la PS 69.

Wiseman siempre utiliza una sola cámara y deja que las tomas sean esporádicas, sin intervenir o hacer preguntas. Grabó durante 9 semanas y terminó el proyecto en un año. Wiseman edita todos sus trabajos. “Yo intervengo en todos mis filmes, cada toma es mi elección y nunca me distancio de mi objeto de trabajo. Mi punto de vista de la realidad se refleja en mis proyectos y no hago filmes en defensa de nada”.

Por eso en la película no salen otras organizaciones comunitarias como Chhaya o DRUM y NICE aparece de manera esporádica. Wiseman está en deuda con la comunidad de Jackson Heights.

Javier Castaño