Cuidar el sistema digestivo es clave para una buena salud.

Tres de cada cuatro personas tienen molestias digestivas y la más común es el estreñimiento. Dado que un estilo de vida adecuado es el primer paso para mantener el bienestar digestivo, traemos 10 consejos para cuidar la salud digestiva sin echar mano a recursos milagrosos, simplemente cuidando nuestros hábitos:

  • Consumir suficiente fibra a diario, para lo cual, es recomendable consumir frutas frescas con piel, cereales integrales y vegetales crudos, así como legumbres que ayudan a introducir más fibra a la dieta.
  • Ingerir leches fermentadas con probióticos a diario que favorecen el tránsito intestinal y además, reducen la sensación de hinchazón al contribuir al funcionamiento del aparato digestivo.
  • Beber suficiente agua a diario o en su reemplazo, infusiones y caldos suaves, evitando siempre bebidas estimulantes y refrescos azucarados con gas que pueden sumar molestias digestivas.
  • Preferir cocciones suaves como al vapor, horno o grillados, evitando grasas, salsas y muy picantes al cocinar que complican el proceso digestivo.
  • Modere el consumo de alimentos flatulentos o formadores de gases como coles, alcachofa o alimentos con sorbitol como chicles y caramelos. No los erradiques de tu dieta, simplemente consúmelos con moderación.
  • Realice actividad física a diario para favorecer el tránsito intestinal, mejorar las digestiones pesadas y liberar el estrés que también puede causar incomodidades digestivas.
  • Fraccione la dieta y mantenga horarios regulares para las comidas, de manera de evitar comidas copiosas después de un largo período de ayuno.
  • Intente ir al baño siempre a la misma hora, sin prisas y de forma relajada así como en intimidad.
  • Evite el exceso de dulces y azúcares así como de alimentos grasos e irritantes. También evite el tabaco y el alcohol en exceso.
  • Evite el uso de laxantes que pueden irritar el intestino y perjudicar lejos de ayudar a evitar molestias digestivas.

Podemos mejorar nuestro sistema digestivo simplemente cambiando nuestros hábitos, sin recurrir a fármacos ni otras estrategias milagrosas que pueden perjudicar más que colaborar con nuestro proceso digestivo.