Marco Antonio Parra en su trabajo de construcción. Foto Gloria Medina

Por Gloria Medina  — 

Cuando está de día, Marco Antonio Parra trabaja en la industria de la construcción. En las noches es locutor en una emisora que entretiene a la comunidad ecuatoriana.

Parra, de 49 años, se desempeña en varios trabajos como demolición, electricidad, yeso y remodelación de apartamentos en la ciudad de Nueva York. Después de este trabajo llega a Queens a hablar por el micrófono.

“Es mi hobby. Me relajo y me divierte”, dijo Parra durante un descanso en la emisora La Guarida Radio en donde tiene un espacio algunos días a la semana. “Es un mundo totalmente aparte, esto es creatividad”.

Parra disfrutar de su estabilidad en el trabajo y su vida, pero no siempre fue así. El llegar a Nueva York y descubrir cómo el inmigrante vive, lo “sacudió” un poco. No estaba acostumbrado.

En Cuenca, Ecuador, vivía con sus padres, no le faltaba nada y había iniciado su primer semestre en la universidad para ser doctor y cumplir el deseo a su mamá quien era enfermera. Pudo más la ilusión de ganar dinero rápido y obtener sus propias cosas.

“Uno veía a la gente que llegaba de los Estados Unidos ostentando ropa y joyas. Diciendo que ganaban bien y recibían salario semanalmente. Uno se ilusiona y con la idea de ganar dinero rápido. En ese entonces Ecuador no se había dolarizado”, dijo Parra.

En el año 2000, Parra llegó a Nueva York con la ilusión de conseguir dinero y regresar a su país natal en dos o tres años para comprar su propia vivienda. Pero no fue tan fácil como pensó. Parra empezó puliendo, limpiando y soldando joyas. Con el ánimo de cumplir su meta, no paraba de trabajar hasta que ocurrió la recesión del 2008.

“El tiempo va pasando y me quedé sin trabajo”, dijo Parra.

Desempleado por varios meses, tenía más tiempo para practicar fútbol, su deporte favorito, En uno de esos encuentros fue que conoció a Rene Rivera, quien le dio la oportunidad de trabajar en construcción.

También logró tener su propio programa en la radio. “Desde que estaba en Ecuador me gustaba la locución y me decían que tenía voz de locutor, pero no lo ejercía en mi país. Aquí conocí a alguien que me dio la oportunidad de ser interlocutor”, añadió Parra.

Poco después inició su propio espacio Parada 52, donde coloca música tropical, lee noticias y notas curiosas los lunes y miércoles. Los viernes sólo coloca música nacional ecuatoriana en el programa llamado Ruta 593.

En su tiempo libre le gusta cocinar comida típica ecuatoriana y sigue jugando fútbol, pero, según él, lo que más le divierte es cuando está en la radio porque le da la oportunidad de compartir con la comunidad. “Es un programa interactivo. La gente llama, pide música, mandan mensajes y según el día pongo diferente música, entre baladas, música nacional ecuatoriana, para bailar, música antigua para la gente que recuerda su época de juventud, rancheras y vallenatos”, dijo Parra.

Parra quiere ser reconocido en la radio de Nueva York y no ha dejado su deseo de tener una casa, pero ahora la quiere aquí en la Gran Manzana. Su deseo más grande es algún día poder volver a ver a su padre, quien todavía vive. Su mamá falleció hace 8 años y no la pudo ver.

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