Las mobilizaciones en Colombia no han terminado.

 

El llamado en Colombia del Comité Nacional de Paro-CNP, al paro nacional pacífico del 28 de abril movilizó a millones de personas que ante la miseria y el hambre que sufren no estaban, ni están dispuestas a pagar la cuarta reforma tributaria del duquismo. Y las movilizaciones continúan. El formidable movimiento social y la presencia rebelde de la juventud en las barriadas es la consecuencia de 30 años de políticas gubernamentales ordenadas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Se hace realidad la democracia de la calle.

El gobierno ha desconocido la importancia del diálogo y la negociación con los jóvenes en cada ciudad, los gremios y el CNP y decidió el uso desmedido de la fuerza, masacrar a la juventud y a la población con sus policías y civiles armados. Hasta el 15 de junio según el CNP hay 77 homicidios, 1.246 heridos, 2.808 detenidos, 304 desaparecidos, 106 mujeres víctimas de violencia sexual, 74 jóvenes han sufrido amputación ocular, además de los heridos de la fuerza pública.

La condena de diversas instancias internacionales ha sido enorme y aunque se negó a permitir la entrada de la Comité Interamericano de Derechos Humanos finalmente lo acepta, pero ante sus recomendaciones de suspender el trato de guerra a las movilizaciones sociales pacíficas y peticiones ciudadanas, continua con su autoritarismo. Hasta el Congreso de los Estados Unidos está condicionando ayudas económicas hasta que cesen las medidas de fuerza y se investiguen y lleven ante tribunales a los victimarios.

El Comité Nacional de Paro-CNP recogió en el Pliego de Emergencia las reivindicaciones que la mayoría de la población colombiana exige para paliar sus males de antes y agravadas por la pandemia y de esta manera dinamizar la economía y aliviar la calamidad de salud y hambre.

El 21 de noviembre del 2019 fué el primer gran paro nacional que se detiene por la pandemia y en junio del 2020 el CNP presenta el justo Pliego de Emergencia que entre otras cosas contiene:

  • Intervención del Estado en el sistema de salud para una atención adecuada de la pandemia con medidas de bio-seguridad para el personal de la salud, formalización de los trabajadores del sector, el pago de salarios atrasados y adelantar la vacunación masiva.
  • Crear una renta básica mensual de un salario mínimo por un año para 7.5 millones de familias
  • Definir una política de defensa de la producción nacional agraria e industrial, artesanal y campesina para generar empleos y crear riqueza
  • Matrícula cero en las universidades públicas para la juventud.
  • Entregar subsidios para las nóminas de los MiPymes y cuidar los ingresos de los trabajadores y pensionados
  • Promover la seguridad y soberanía alimentaria y solucionar los problemas de deudas de los productores del campo.

La lucha de la población ya tiene logros enormes y se esperaría que se cambie de rumbo:

El pueblo y la juventud del país han despertado, no se dejan intimidar por la represión y están dispuestos a conquistar un nuevo país; el partido de gobierno ha visto reducir su fuerza y se verá en las elecciones del 2022. Se tumbaron la reforma tributaria y de salud y dos ministros; se suspendió la compra de aviones; el presidente canceló su programa televisivo por falta de audiencia; es enorme el desprestigio nacional e internacional del gobierno y se le cierran puertas y apoyos.

Las organizaciones nacionales de trabajadores, estudiantiles, agrarias y sociales nucleadas en el CNP confirmaron su acierto con el pliego, los llamamientos a la gente a movilizarse y su capacidad de convocatoria nacional. Y para este 20 julio llaman a una gran movilización “Por la vida, la paz, la democracia y contra las políticas neoliberales de Duque” y a defender proyectos de ley que recogerán los puntos del Pliego de Emergencia, que presentarán al Congreso de la República ese mismo día. Y sin duda es fundamental defender el derecho a la protesta pacífica ejerciéndola.

Es importante   respaldar las movilizaciones, los proyectos de ley y el Pliego de Emergencia y exigir diálogo y negociación del gobierno con los jóvenes y el CNP.  Estar bien informado es  valioso cuando se vive en otro país y nos interesa lo que le pasa a sus gentes.