
Enrique Tarrio de Proud Boys. Foto cortesía
Informe del Brennan Center —
La idea parece contradictoria: personas latinas que se suman a un movimiento de extrema derecha con creencias de supremacía blanca en donde predomina el odio racista. Algunos latinos son miembros y líderes de estas agrupaciones.
Son una minoría pequeña que incluye a Enrique Tarrio, ex líder de los Proud Boys, cubano-estadounidense condenado por el delito de conspiración sediciosa durante el ataque al Capitolio del 6 de enero; Nick Fuentes, supremacista blanco y antisemita de descendencia mexicana, muy mediático y famoso por la cena que tuvo con el expresidente Donald Trump y Kanye West en la mansión de Mar-a-Lago a fines del año pasado; y Mauricio García, neonazi mexicano-estadounidense que disparó y mató a ocho personas, la mayoría latinas y asiáticas, en un centro comercial de Allen, Texas, en mayo del año pasado.
La jefa de redacción de Brennan en español, Mireya Navarro, entrevistó a Michael German, investigador fellow del Brennan Center y exagente del FBI que se infiltró en grupos supremacistas a comienzos de la década de los 90. German, autor del libro Disrupt, Discredit, and Divide: How the New FBI Damages Democracy (“Quebrantar, desacreditar y dividir: Cómo el nuevo FBI daña a la democracia”), está trabajando en otro libro sobre cómo ejercer el control policial contra la violencia supremacista blanca, que será publicado por la editorial New Press durante el otoño de 2024.
¿Se encontró con latinos en los grupos supremacistas blancos cuando se infiltró hace 30 años?
Sí, muchas veces, los supremacistas blancos no son tan rígidos y se ajustan a una sociedad muy multicultural. En la década de los 90, investigamos a un supremacista blanco que se había criado en el mismo barrio que un hombre asiático y se hicieron muy amigos. Participaban en reuniones y cometieron delitos juntos. En el caso de la comunidad latina, los supremacistas blancos identifican como persona blanca a cualquiera que tenga descendencia europea. Entonces, siempre que digan que sus antepasados provenían de España, se pueden considerar europeos. El hecho de tener un apellido hispano no constituye una exclusión automática.
¿Ha crecido la presencia latina en estos grupos?
Es difícil hablar con exactitud porque hay muy poca documentación objetiva, incluso sobre cuestiones concretas como los hechos de violencia. No hay ninguna agencia gubernamental que realice un seguimiento. Lo que es seguro es que el crecimiento de la población latina en los Estados Unidos va a cambiar la demografía y el movimiento tendrá que incorporarlos como “blancos” para tenerlos como aliados.
También tiene mucho que ver con la política, porque el movimiento supremacista blanco ha ganado una plataforma más amplia en la política tradicional. El presidente Trump era abiertamente racista y ha logrado que sea políticamente mucho más frecuente expresar ese tipo de opiniones. es más oportunidades de reclutar gente para los supremacistas blancos.
¿Por qué reclutar a personas no blancas?
Estos grupos reconocen que sus puntos de vista no son populares. Por eso están reclutando personas todo el tiempo. Incluso cuando la persona no comparta completamente su ideología o si no es considerada racialmente pura, Su idea es que, si en algún momento llegamos a una lucha de razas, entonces es mejor ampliar la membresía. Además, tener a una persona no blanca como portavoz o alguien que puedan poner al frente a menudo les ayuda a suavizar su imagen. El grupo Proud Boys es experto en este tipo de apariencias.
¿Qué ganan las personas no blancas, en especial si son consideradas inferiores?
Es mejor pensarlo en términos de intención y no del color de piel. La atracción hacia la dominación blanca en nuestra cultura es, en realidad, una atracción hacia el poder. Se suele ver a personas de descendencia judía o afroamericanas que se sienten atraídas hacia estos grupos. En parte se debe a que quieren verse asociadas al poder o sentirse protegidas. En el caso de Mauricio García en Allen, Texas, hay indicios que sugieren que también hubo algunos problemas de salud mental.
¿El elemento multirracial afecta cómo el gobierno responde al terrorismo interno?
Debido a que el gobierno tiende a considerar la ideología como el motor del terrorismo, y tiene todos estos programas para monitorear lo que la gente dice en las redes sociales, los grupos militantes de supremacía blanca que no se ajustan al perfil que buscan las fuerzas de seguridad podrían pasar desapercibidos para el gobierno. Pero si el gobierno se centrara simplemente en la violencia y la amenaza de violencia, tendrían más éxito, porque ninguna de estas ideologías que el gobierno califica de precursoras del terrorismo son 100 % puras en la práctica. Lo que el gobierno debe hacer es comprender la criminalidad, en particular de los delitos violentos, y luego atacar los instrumentos del delito violento, como la adquisición de armas. El Congreso aprobó una ley en 2020, la Ley de Autorización de Defensa Nacional (National Defense Authorization Act), que obliga al FBI a documentar los incidentes de terrorismo interno, incluso de violencia supremacista blanca, pero hasta ahora el FBI se ha negado a hacerlo.
También debo recalcar que la supremacía blanca es una ideología fundamentada en nuestro país. Muchas de las leyes que la policía utilizó para hacer cumplir las normas eran abiertamente racistas y supremacistas, empezando por la era Jim Crow y los Códigos Negros.
Traducción de Ana Lis Salotti. Edición de QueensLatino

