Alcalde Eric Adams, de traje negro, en jornada por Puerto Rico en El Bronx. Foto NYC

Por Eric Adams / Alcalde de la ciudad de Nueva York  —

En tiempos difíciles y en crisis, los neoyorquinos nos juntamos para ayudar. Nuestra ciudad ha experimentado muchas crisis como el COVID-19, violencia con armas de fuego, vivienda y cambio climático y siempre terminamos unidos.

Cuando vemos a otros sufriendo, estamos allí para ayudar. Somos una ciudad que se preocupa por los demás. Una ciudad que ha mostrado compasión.

La semana pasada, nos juntamos para ayudar a nuestros hermanos de Puerto Rico y República Dominicana después que el Huracán Fiona dejó un sendero de destrucción en su paso por las dos islas. Miles de personas aún están sin electricidad o agua. Muchos han perdido todas sus pertenencias y todo lo que construyeron. En compañía de políticos y líderes religiosos viajé a Puerto Rico y República Dominicana para unirme al equipo de emergencia de la ciudad de Nueva York que ya estaba ayudando. En Puerto Rico visitamos casas que fueron inundadas por niveles de agua que alcanzaron 14 pies de altura y algunas viviendas que han sido destruidas tres veces. Miles de puertorriqueños aún se están recuperando del Huracán María de hace 5 años y ahora están enfrentando un desafío aún mucho mayor.

Con mi equipo visitamos San Juan y Cabo Rojo y hablamos con sus gobernantes. Discutimos la mejor forma de como la ciudad de Nueva York puede ayudar a satisfacer las necesidades básicas de la gente, puesto que gran parte requiere de medicina y generadores de energía.

En República Dominicana trabajamos con nuestros socios de SOMOS Care en la distribución de comida y agua. El período de respuesta y recuperación puede llegar a ser más letal que la tormenta. Aquellas personas sin energía o electricidad todavía están en peligro, en especial los ancianos y aquellos con necesidades críticas. Nuestro equipo aún permanece allá trabajando con FEMA y el pueblo con el fin de restaurar la electricidad y para asegurarse que la gente tenga acceso a agua potable y refugio.

Nueva York está lista a ayudar en la recuperación y trabajará para que las islas vuelvan a levantarse.

Somos una ciudad internacional. Cuando las tragedias ocurren en cualquier parte del mundo, repercuten en las calles de Nueva York. Somos el hogar de la población dominicana más extensa fuera de Santo Domingo. Y consideramos a Puerto Rico como el sexto condado. Son nuestros vecinos, hermanos y hermanas. Son americanos. Es un momento doloroso para nuestra gente en esta ciudad. Ayudaremos a Puerto Rico y República Dominicana para que luchen y reconstruyan. Cuando vemos que otros están heridos, les ayudamos a sanar. Y cuando el Huracán Ian destruyó Florida, allá también fuimos para auxiliar. Enviamos un equipo para ayudar al rescate y la recuperación.

Viendo la devastación en Puerto Rico, República Dominicana y Florida nos recuerda que las ciudades costeras, incluyendo Nueva York, somos vulnerables al efecto del cambio climático.

Debemos seguir trabajando -como ciudad, nación y comunidad global- para invertir en una infraestructura capaz de enfrentar las catástrofes del clima.

Aquí en la ciudad de Nueva York estamos haciendo precisamente eso, invirtiendo en el Proyecto de Resiliencia de la Costa del Este, construyendo 18 barreras protectoras, desde el este de la calle 25 hasta la calle Montgomery que pueden utilizarse cuando un huracán o tormenta nos amenace. Estamos instalando miles de jardines de lluvia en toda la ciudad, mejorando y expandiendo nuestra infraestructura verde y sistema de drenaje, e instalando sensores de inundación en los cinco condados.

Estos son tiempos oscuros, pero toda tormenta tiene su final. Los neoyorquinos que desean ayudar a Puerto Rico y República Dominicana pueden visitar nyc.gov/fionaaid y donar directamente a organizaciones de base.

Juntos podemos regresarle la luz a quienes se hallan en la oscuridad.