Las camas verdes del campamento en Randall’s Island de Nueva York para recibir temporalmente a inmigrantes en busca de asilo político.

Los inmigrantes latinos que huyen de la pobreza y la violencia están siendo acomodados en un campamento en Randall’s Island. Es una pequeña isla de la ciudad de Nueva York entre Manhattan y Queens que no tienen servicio de trenes, ni bodegas o restaurantes. Este miércoles abrió sus puertas.

Este campamento tiene capacidad para 500 personas, aunque solo un pequeño grupo de hombres llegó el primer día que comenzó a funcionar. Mujeres y menores de edad están siendo llevados a albergues. Son inmigrantes que llegan todos los días en bus y esta ciudad los recibe para ofrecerles albergue y servicios como atención médica, comida, ropa y otros servicios. A los menores de edad les ofrecen cupo en las escuelas públicas.

Los hombres adultos que son llevados a Randall’s Island pueden hacer lo que deseen durante el día, pero deben regresar al campamento antes de las 10 de la noche.

El campamento posee camas, baños con ducha, televisores, acceso a Wi-Fi, teléfonos para que puedan llamar a sus familias en Latinoamérica, comedor, mesas para jugar ping-pong, máquinas para lavar la ropa, acceso a doctores y enfermeras y un espacio para aislar a quienes resulten positivos al Coronavirus.

Desmontar el campamento en Orchard Beach en el Bronx, a donde iban a ser conducidos, tuvo un costo de 325 mil dólares y montar este nuevo alojamiento en Randall’s Island cuesta la misma cantidad. Se estima que para finales de este año el costo total ascienda a cerca de mil millones de dólares.

“Necesitamos ayuda del gobierno federal, de la administración del presidente Biden y del estado de Nueva York”, dijo Anne Williams-Isom, sub-alcaldesa para salud y servicios humanos de esta ciudad. El alcalde Eric Adams declaró a Nueva York en estado de emergencia, le da la bienvenida a estos inmigrantes latinos, pero dijo que “es una situación insostenible”.

El plan es que los inmigrantes permanezcan en este campamento por un máximo de 4 días, aunque el doctor Ted Long, del Departamento de Salud, dijo que “no hay límite de cuánto tiempo puedan permanecer en este campamento”.

El doctor Long añadió que en su mayoría son inmigrantes de Venezuela que hablan de haber sido torturados y “esta ciudad debe tener una conversación muy profunda sobre cómo los vamos a apoyar en los próximos años”.

Hasta esta semana, más de 21 mil inmigrantes de Latinoamérica que han cruzado la frontera con México, han sido enviados a la ciudad de Nueva York desde varios estados del sur en busca de asilo. Este campamento en Randall’s Island es para tratar de aliviar la crisis en los albergues que ha superado las 63 mil personas en un día. Un récord histórico en la ciudad de Nueva York.

Organizaciones que protegen los derechos de los inmigrantes han criticado varios aspectos de este campamento, como el pequeño espacio entre camas o que es un lugar muy aislado que no protege del frío que se aproxima y segrega a las personas. “Los inmigrantes va a pasar entre 7 a 10 días en este campamento y la ciudad les debe ofrecer un mejor refugio, además de notificarles con 7 días de anticipación que deben abandonar el lugar”, dijo Josh Goldfein, abogado del Legal Aid Society.

“Este campamento es una mancha en el historial de bienvenida de esta ciudad hacia los nuevos inmigrantes”, dijo Murad Awawdeh, director ejecutivo del New York Immigration Coalition. “Es un lugar aislado, débil ante las inclemencias del clima y muy lejos de los servicios sociales que tanto necesitan estos inmigrantes que buscan asilo político”.

Manuel Castro, comisionado de la Oficina del Alcalde para Asuntos de Inmigración (MOIA), dijo que le están ofreciendo todos los servicios, “incluyendo una conexión directa con sus seres queridos a quienes pueden llamar”.

En la frontera, los inmigrantes venezolanos, que son la mayoría, están siendo devueltos sin derecho a ingresar a esta nación. La administración del presidente Biden sólo otorgará 24.000 permisos humanitarios a venezolanos y será mucho más difícil que obtengan asilo político.

Los venezolanos están siendo expulsados bajo el Título 42 de esta nación, una política implementada por el expresidente Trump y por la cual fue muy criticado.