
Eduardo García Ponce construye sus sueños en Nueva York. Foto QueensLatino
Cuando Eduardo García Ponce llegó a la ciudad de Nueva York hace más de 20 años, tenía un propósito: brindarle mejores oportunidades de vida a su familia.
“Llegue a Nueva York con la necesidad de trabajar, eso me llevó a la construcción, un área en la que he trabajado desde que vine”, dijo García.
Uno de sus principales objetivos, además de percibir ingresos económicos, fue el de adquirir nuevos conocimientos en este rubro, ya que en su país de origen realizaba otras labores. Quiso aprender todo lo relacionado con la remodelación de apartamentos, algo que también le ayudaría a realizar arreglos en su propio hogar.
Su hija mayor de 22 años, su hijo de 20 y su niño de 11 años son su mayor inspiración para levantarse día a día. A pesar de que García es indocumentado, ha sabido sobrellevar a su familia. Sus hijos mayores estudian en la universidad y el menor en la escuela.
“Solo nos falta terminar de criar al más pequeño de la casa y esperar que también vaya a la universidad. Después de eso mi esposa y yo nos sentiremos realizados”, dijo García, quien anhela regresar con su esposa a México en donde ya construyeron una casa.
Una de sus mayores complicaciones fue durante la crisis de la pandemia en su hogar de Woodside, Queens. A pesar de haberse contagiado dos veces de COVID-19, nunca dejó de trabajar. “Si dejaba de trabajar no me pagaban”, dijo García. “Por suerte viajaba en mi carro al trabajo y así no me contagiaban”.
Como inmigrante, García quiere obtener los papeles de inmigración. Como obrero reconoce que tiene que aprender más sobre las leyes de construcción, como la de andamios y la llamada Ley de Carlos, que exige mayor responsabilidad a los constructores en los lugares de trabajo.
Esta última legislación fue aprobada en diciembre del año pasado y lleva el nombre de Carlos Moncayo, un trabajador de la construcción de 22 años que murió en la ciudad de Nueva York en 2015.
García dijo que no ha tenido una mala experiencia y lo más difícil de su trabajo es lidiar con las personas, porque “al principio te piden una cosa y después de la mitad del trabajo te piden otra”.
Con el paso del tiempo adquirió nuevos conocimientos en construcción mientras veía a otras personas que tenían experiencia. Le bastó un poco más de un año para adaptarse y aprender todo lo necesario. Lo más complicado fue conocer los tipos de materiales y cómo hacer de manera correcta el trabajo de reconstrucción y reparación. “Todo eso no es fácil, es un poco complicado, pero se hace”, añadió García.
Después de tantos años siendo indocumentado, ahora se está legalizando por intermedio de sus hijos y espera hallar “un camino a la ciudadanía”, que es su anhelado sueño.


