Héctor Rivas disfrutando. Foto cortesía

Por Luz Karine Vargas  — 

Héctor Rivas es un hombre paciente, colaborador y muy gentil. Llegó a la ciudad de Nueva York cuando la pandemia estaba en su máximo auge.

Nueva York había sido declarada el epicentro mundial del COVID−19 y las medidas de prevención eran muy estrictas, como por ejemplo el uso obligatorio de mascarilla y el distanciamiento social, entre otras medidas.

Yo llegué al aeropuerto LaGuardia a pesar de las circunstancias, con toda la actitud positiva de que este país sería mi residencia por algunos años”, dijo Rivas en medio de carcajadas.

Rivas ya conocía otros países del mundo como argentina y chile. “El día que pisé Time Square mi expresión literal fue ¡Oh, por Dios!”, dijo Rivas recordando la sensación que sintió aquel día que visitó Manhattan.

En el pasado tuve muchas oportunidades de venir a este país, pero siempre quise hacer las cosas correctamente y mi familia era primero”, añadió Rivas y siguió con este refrán: “lo que es para uno, ni aunque te quites”.

El sueño de Rivas siempre fue conocer la estatua de la libertad y esta ciudad superó las expectativas que tenía. Aparte de conocer también se ha dedicado a trabajar.

Yo llegué a vivir en Rego Park donde unos conocidos de mi país natal, recuerdo que no sabía utilizar el GPS, así que llevaba las indicaciones anotadas en una libreta”, dijo Rivas, para quien adaptarse no ha sido fácil.

Las amistades de Rivas lo introdujeron en el mundo de la limpieza. La industria de desinfección ha sido su trabajo y con el sueldo que recibe ha podido pagar las cuentas pendientes. Rivas se rasca su cabelle canoso mientras habla de su trabajo.

“Mi profesión es ser mecánico de maquinaria pesada de biodiésel y con el tiempo buscaré un trabajo que se relacione”, dijo Rivas refiriéndose a su talento.

Ahora Rivas ya se independizó. Ya no vive con los conocidos que lo recibieron, sino en un apartamento con su esposa y su único hijo en un apartamento. Poco a poco va superando sus metas.

Nueva York ha sido excelente conmigo, pero en un par de años solo espero poder devolverme a mi país natal a pasar mi vejez”, dijo Rivas, para quien la vida en esta ciudad es muy acelerada.

Rivas solo está esperando dejar algunos pendientes completados para poder ir al país en donde dice que es tan feliz Aunque el trabajo es mucho, el dinero también se ve y eso es lo que vale la pena para poder continuar”, termina diciendo.