Por Javier Castaño El olor a aceite, agua estancada y comida latina se mezclan con un paisaje de carros estrellados y abandonados, lotes de engorde, remoción de escombros y tristeza. Willets Point en Queens, Nueva York, es un cementerio de carros que se creó en 1930, nunca recibió la atención de las autoridades y la pandemia le está dando un golpe que puede ser mortal. Algunos mecánicos se han enfermado de Coronavirus y unos pocos han muerto.

Cuando el alcalde Bloomberg decidió en el 2007 desarrollar este lote de 60 acres, existían más de 250 talleres de mecánica que empleaban a casi 2,000 trabajadores, principalmente ecuatorianos, mexicanos, colombianos y dominicanos. Ahora solo hay alrededor de 70 talleres, los clientes se redujeron y la construcción de nuevos edificios está estancada.

“A los talleres que estamos localizados en la zona oeste de Willets Point nunca nos han dicho que tenemos que irnos”, dijo Max Sarmiento, propietario del taller World Motor’s Inc ubicado en el 33-29 de la calle 127. Allí se reparan carros de fabricación nacional y extrajera. Posee cinco empleados y aunque ninguno se ha enfermado de Coronavirus, reconoce que esta pandemia le ha afectado su negocio.

Max Sarmiento, propietario del taller World Motor’s Inc en Willets Point, Queens. Fotos Javier Castaño

La ciudad le entregó Willets Point a las corporaciones para desarrollar un centro comercial y construir más de 5,000 apartamentos y oficinas. Una corte decidió que fue un acto ilegal porque es terreno del Parque Flushing y no puede tocarse para otros propósitos. Pero el alcalde Bill de Blasio y el concejal Francisco Moya decidieron seguir adelante con el plan si construían 1,100 apartamentos accesibles, una escuela pública y quizás un estadio de fútbol.

Se destinaron $13.5 millones para reubicar a algunos talleres en El Bronx y capacitar a los trabajadores latinos, además de enseñarles inglés. Una estrategia que no funcionó.

Ahora todo está en el limbo, aunque la Autoridad de Puertos de Nueva York y Nueva Jersey sigue insistiendo en la construcción de un tren para comunicar a Willets Point con el Aeropuerto LaGuardia. Son 1.5 millas a un costo de 2,000 millones de dólares.

Sarmiento dijo que su negocio se halla en la fase 2 y por eso no será desalojado, inclusive con la construcción del AirTrain. Llegó de Cuenca, Ecuador, hace 33 años y posee su negocio hace 20 años. Ninguno de sus cinco empleados se ha enfermado, “pero las ventas han bajado como en un 60 por ciento y no he necesitado de la ayuda del gobierno”.

Sarmiento dijo que el gobierno debe de ayudar a la gente con más dinero para incentivar la economía y los negocios. “Cuando la gente recibe su cheque, aumentan nuestros clientes. El invierno también nos ayuda porque el hielo daña los carros y los traen aquí a repararlos”, concluyó Sarmiento mientras inspeccionaba el auto de un cliente.