El presidente Obama trata de incentivar a los pequeños negocios de ésta nación para revitalizar la economía y que su plan funcione para los bancos y para el ciudadano común. Foto Case Blanca.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dice que la economía del país está expandiéndose pero no tan rápido como se necesita. El precio de la vivienda y la venta de propiedades de finca raíz están por el piso. El desempleo también se disparó en los últimos meses. Ante este panorama, sus críticos piden la renuncia de su equipo económico.

En una entrevista televisiva, el mandatario instó al Congreso estadounidense a aprobar algunas de sus propuestas, como la aceleración de préstamos para pequeñas empresas y los incentivos de impuestos para compañías.

El presidente Obama dijo que una ley para ayudar a los pequeños empresarios a obtener crédito les incentivará a invertir, y destacó que no hay una solución mágica para curar los problemas económicos de la nación.

El mandatario también dijo que no le preocupan las recientes encuestas de opinión, según las cuales una quinta parte de los estadounidenses cree que él es musulmán, pese a que es un cristiano practicante y ha hecho muchas declaraciones públicas sobre su religión. Añadió que tampoco le preocupan los rumores de que no nació en Estados Unidos, diciendo que, no puede pasar la vida con el certificado de nacimiento pegado en la frente.
CAE MERCADO DE VIVIENDA Y SUBE DESEMPLEO

Nueva York es de las zonas más afectadas con la reducción en el número de ventas de vivienda.

La venta de vivienda cayó a su nivel más bajo desde 1995. La recuperación económica sufre así un “terrible” retroceso. La venta de casas y apartamentos se redujo a nivel nacional en 25.5 por ciento en el mes de julio, de acuerdo a la Asociación Nacional de Finca Raíz.

Además, el Departamento de Comercio informa esta semana que la venta de vivienda nueva también cayó en el mes de julio en un 12.4% en comparación con junio de este año y un 32% en comparación con el año pasado. Esta es una tendencia a nivel nacional que está golpeando mucho más al noreste.

Los expertos estiman que probablemente nos aproximamos a otra recesión como la ocurrida en el 2008. “La gente no quiere gastar en grande, como comprar una nueva casa o apartamento?, dijo Mark Vitner de Wells Fargo Securities.

El mercado financiero Dow Jones también sufrió una reducción de 134 puntos esta semana, el más bajo en seis meses.

En la zona noreste de los Estados Unidos, que incluye el estado de Nueva York, la venta de vivienda decayó en 27.2%. En el oeste el 25% y en el sur el 20%.

En julio, el costo promedio de una vivienda en esta nación fue de 182,600 dólares, conforme a la Asociación Nacional de Finca Raíz.

Y los expertos estiman que la venta de vivienda caerá en otro 5 o 10 por ciento en los últimos tres meses de éste año.

La tasa de interés para vivienda ha sido reducida por el gobierno con el fin de estimular la compra de propiedad puesto que en algunas áreas de los Estados Unidos el precio de la vivienda a caído de un 30 a un 40 por ciento. El gobierno también está entregando vivienda con un mínimo de cuota inicial y sirviendo en algunos casos como garantía en los préstamos.

Sin embargo, la economía no se recupera y el desempleo a nivel nacional sigue oscilando alrededor del 9% y en algunos estados supera el 12 por ciento.

El abuso en los préstamos de vivienda fue la causa principal de esta crisis económica que se precipitó en el 2008 y es ahora la razón principal de la lentitud en el proceso de recuperación que desea implementar la administración del presidente Obama.

“El reporte de Finca Raíz señala que aún hay mucho por hacer”, dijo Bill Burton, subsecretario de prensa de la Casa Blanca.

Los analistas han mostrado su pesimismo porque al parecer la recesión económica sufrirá este otoño y el crecimiento económico será de menos del 1%, pero “se sentirá como si la recesión creciera dos dígitos”, dijo el economista Joel Naroff.

Los economista esperaban un declive en la venta de vivienda, pero nunca tan elevado como el 30 por ciento. En julio se esperaba ese descenso debido a que hasta ese mes las personas podían acceder a los créditos de impuesto del gobierno. “El problema es que cuando el gobierno deja de pagar estos incentivos, la gente huye en estampida”, dijo el economista Tom Lawler. Estos incentivos le costaron al gobierno 30 mil millones de dólares.

Este economista dijo que no hay razón para alarmarse.