El monumento El Angel en Ciudad de México.

Con un impresionante espectáculo de luces, juegos pirotécnicos, conciertos, cientos de miles de personas festejando en las calles y prácticamente saldo blanco se llevaron a cabo las celebraciones del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución en el Centro de la Ciudad de México.

La celebración comenzó al filo de las 16:30 horas con el encendido del Fuego Nuevo en la Plaza de la Constitución y continuó a las 6 de la tarde con un colorido desfile de carros alegóricos y diversos conciertos en distintos puntos de la capital.

Fueron cinco horas de entretenimiento para casi un millón de personas que se congregaron en el Paseo de la Reforma, una de las avenidas más emblemáticas del Distrito Federal, y en la Plaza de la Constitución, antes de la ceremonia del Grito de Independencia, encabezada por el Presidente Felipe Calderón.

En este lapso se registraron algunos incidentes menores, sobre todo protagonizados por grupos de personas que intentaron entrar por la fuerza a la plancha del Zócalo, aun cuando ya se encontraba repleta.

Justo a las 11 de la noche, Calderón lanzó la tradicional arenga para los héroes de la Independencia, pero esta vez, agregó el Bicentenario y el Centenario.

Luego del acto protocolario, comenzó el magno espectáculo de fuegos artificiales en cuatro puntos de la ciudad, que duró por unos 15 minutos.

Antes, por la mañana, en la Cámara de Diputados se llevó a cabo una sesión solemne, para conmemorar los 200 años de la Independencia y los 100 años de la Revolución.

Ahí, los representantes de todos los partidos políticos coincidieron en la necesidad de enfrentar unidos los problemas de inseguridad y los retrasos en materia social y económica.

También por la mañana, el GDF realizó una ceremonia conmemorativa del Bicentenario de la Independencia de México; ahí, Marcelo Ebrard, mandatario local, exhortó a los capitalinos a no resignarse a la realidad del país.

En el patio del palacio del antiguo Ayuntamiento, el mandatario capitalino encabezó una ceremonia austera en la que afirmó: “Queremos que esto cambie en esta generación y queremos que cambie pronto, no resignarnos a lo que hoy es la realidad del país”.

Ya en la noche, una hora antes del acto oficial en Palacio Nacional, en la Plaza de las Tres Culturas, Andrés Manuel López Obrador encabezó su propio Grito, en donde llamó a sus seguidores a convertirse en protagonistas del verdadero cambio y advirtió a quienes se sienten dueños de México “que no les será fácil consumar una nueva felonía”.

En tanto, en los estados del país concluyeron con saldo blanco los festejos del Grito de Independencia. En entidades conflictivas como Michoacán, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Durango, Tamaulipas y Jalisco, no hubo reportes de violencia por parte de las autoridades.

En algunos municipios tamaulipecos, como Tampico y Reynosa, la afluencia fue de menos de mil personas en el primero y menos de 2 mil en el segundo, a pesar del fuerte dispositivo de seguridad aplicado por el gobierno del estado.

Caso similar ocurrió en Morelia, Michoacán, cuyo festejo concluyó a las 9:30 de la noche y sólo duró dos minutos durante los cuales el gobernador, Leonel Godoy, dio su mensaje, que fue coreado por los alrededor de 2 mil asistentes.

Las ceremonias del Grito de Independencia culminaron este jueves a las siete de la mañana en Dolores Hidalgo, Guanajuato, en donde el Presidente Felipe Calderón dará el Grito de Independencia, tal como lo hiciera Miguel Hidalgo hace 200 años.

– Claves

Saldo blanco: Segob

• El gobierno federal destacó que “los mexicanos celebramos el Grito en un ambiente de fiesta y armonía”, y subrayó que los distintos festejos por el Bicentenario de la Independencia en el país se efectuaron en tranquilidad y ánimo festivo.

• En un comunicado emitido en los primeros minutos de hoy, la Secretaría de Gobernación reportó saldo blanco durante los festejos del 15 de septiembre, al indicar que “no se registró mayor importancia de incidentes en las entidades del país”.

• En tanto, la Secretaría de Seguridad Pública del DF informó también que no hubo incidentes graves que pusieran en riesgo la integridad física de los miles de asistentes a las celebraciones ni tampoco hechos delictivos que pudieran considerarse graves.

EL PRESIDENTE CALDERON

El presidente Felipe Calderón acompañado de su esposa Margarita Zavala, celebró ante 60 mil personas en el Zócalo capitalino, el Grito de Independencia en el que destacó el “Viva el Bicentenario de la Independencia” previo al tradicional “Viva México”.

Dos minutos antes de las 23:00 horas, el mandatario federal apareció en el Salón de Recepciones, en Palacio Nacional, donde los invitados especiales ya lo esperaban. La escolta le dio la bandera mexicana y se dirigió al balcón central, donde hizo el llamado con la campana.

Calderón además de pedir el viva por los héroes que nos dieron patria, Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz de Domínguez, Allende, Aldama y Matamoros; mencionó la fiesta del Bicentenario y Centenario, que este año se conmemoran.

“¡Viva el Bicentenario de la Independencia!, ¡Viva el Centenario de la Revolución!”, gritó para luego seguir con el esperado “¡Viva México!”.

Milenio

LA HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA DE MEXICO

El año 2010 ha sido denominado el Año de la Patria por el presidente de México, Felipe Calderón:

«Somos mexicanos, tenemos 200 años de ser libres, tenemos 100 años de haber hecho la Revolución mexicana, que también conmemoramos y éste espero que sea un mejor año para todas y para todos. Celebramos 200 años de ser orgullosamente mexicanos. 2010 es el Año de la Patria, en el que celebraremos el ser mexicanos con espíritu festivo y con ánimo renovado».

Se le conoce con el nombre de Bicentenario de la Independencia Mexicana al grupo de festividades que se realizarán en México, para celebrar los 200 años del inicio de la lucha armada por la Independencia de México y que se realizarán de forma paralela con los festejos del Centenario de la Revolución Mexicana en el año 2010. También se le conoce como Bicentenario de México. El 15 y 16 de septiembre de 2010, serán los días ofíciales de los festejos, aunque se llevarán a cabo distintos eventos previos a estas fechas.

La Independencia de México fue la consecuencia de un proceso político y social resuelto por la vía de las armas, que puso fin al dominio español en los territorios de Nueva España. La guerra por la independencia mexicana se extendió desde el Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821.

El movimiento independentista mexicano tiene como marco la Ilustración y las revoluciones liberales de la última parte del siglo XVIII. Por esa época la élite ilustrada comenzaba a reflexionar acerca de las relaciones de España con sus colonias. Los cambios en la estructura social y política derivados de las reformas borbónicas, a los que se sumó una profunda crisis económica en Nueva España, también generaron un malestar entre algunos segmentos de la población.

La ocupación francesa de la metrópoli en 1808 desencadenó en Nueva España una crisis política que desembocó en el movimiento armado. En ese año, el rey Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor de Napoleón Bonaparte, que dejó la corona de España a su hermano José Bonaparte. Como respuesta, el ayuntamiento de México —con apoyo del virrey José de Iturrigaray— reclamó la soberanía en ausencia del rey legítimo; la reacción condujo a un golpe de Estado contra el virrey y llevó a la cárcel a los cabecillas del movimiento.

A pesar de la derrota de los criollos en la Ciudad de México en 1808, en otras ciudades de Nueva España se reunieron pequeños grupos de conjurados que pretendieron seguir los pasos del ayuntamiento de México. Tal fue el caso de la conjura de Valladolid, descubierta en 1809 y cuyos participantes fueron puestos en prisión. En 1810, los conspiradores de Querétaro estuvieron a punto de correr la misma suerte pero, al verse descubiertos, optaron por tomar las armas el 16 de septiembre en compañía de los habitantes indígenas y campesinos del pueblo de Dolores (Guanajuato), convocados por el cura Miguel Hidalgo y Costilla.

A partir de 1810, el movimiento independentista pasó por varias etapas, pues los sucesivos líderes fueron puestos en prisión o ejecutados por las fuerzas leales a España. Al principio se reivindicaba la soberanía de Fernando VII sobre España y sus colonias, pero los líderes asumieron después posturas más radicales, incluyendo cuestiones de orden social como la abolición de la esclavitud. José María Morelos y Pavón convocó a las provincias independentistas a conformar el Congreso de Anáhuac, que dotó al movimiento insurgente de un marco legal propio. Tras la derrota de Morelos, el movimiento se redujo a una guerra de guerrillas. Hacia 1820, sólo quedaban algunos núcleos rebeldes, sobre todo en la sierra Madre del Sur y en Veracruz.

La rehabilitación de la Constitución de Cádiz en 1820 alentó el cambio de postura de las élites novohispanas, que hasta ahí habían respaldado el dominio español. Al ver afectados sus intereses, los criollos monarquistas decidieron apoyar la independencia de Nueva España, para lo cual buscaron aliarse con la resistencia insurgente. Agustín de Iturbide dirigió el brazo militar de los conspiradores, y a principios de 1821 pudo encontrarse con Vicente Guerrero. Ambos proclamaron el Plan de Iguala, que convocó a la unión de todas las facciones insurgentes y contó con el apoyo de la aristocracia y el clero de Nueva España. Finalmente, la independencia de México se consumó el 27 de septiembre de 1821.

Tras esto, Nueva España se convirtió en el Imperio Mexicano, una efímera monarquía católica que dio paso a una república federal en 1823, entre conflictos internos y la separación de América Central.

Después de algunos intentos de reconquista, incluyendo la expedición de Isidro Barradas en 1829, España reconoció la independencia de México en 1836, tras el fallecimiento del monarca Fernando VII.

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