Donald Trump y Joe Biden en debate televisado y distorsionado en blanco y negro.

Por Javier Castaño

Si, esta vez el debate presidencial fue más organizado y respetuoso, pero carente de información y pasión. El presidente Donald Trump y el candidato demócrata Joe Biden dijeron lo que la mayoría de votantes blancos querían oír. Pero a las minorías y en especial a los nuevos inmigrantes nos dejaron con los crespos hechos.

Los comentaristas de televisión fueron aún más simplones al decir después del debate frases como estas: “Se comportaron muy bien”, “Trump dejó hablar a Biden esperando que cometiera errores”, “Trump se contuvo”, “Biden estuvo más enfocado en los asuntos que importan al electorado”, “ninguno de los dos candidatos se hizo daño” y “fue un debate más civilizado y activo”.

Yo diría que fue un debate civilizado en tiempos incivilizados. Los candidatos llovieron sobre el mojado. Nada nuevo y a nivel ideológico se desplazaron al centro para no herir al gran electorado blanco.

La pandemia ha dejado muertos, enfermos, desempleo, hambre y negocios cerrados. Los políticos siguen revolcándose en el barro de la politiquería sobre la ayuda económica. El racismo continúa cabalgando sobre el movimiento Black Lives Matter. El nombramiento de la jueza que puede llenar la vacante en la Corte Suprema de Justica amenaza con retroceder a esta nación por décadas. La crisis de inmigración a nivel mundial es tan profunda como la tala de árboles y la contaminación del agua y el aire.

Y todo lo que escuchamos es que fue “un debate más amistoso”. El electorado blanco quiere calmar las agua y que esta crisis sea un pellizco de la historia.

La primera pregunta de la periodista Kristen Welker de NBC en Belmont, Tennessee, fue sobre el Coronavirus. Trump insistió en que es “inmune”, que la vacuna estará lista antes de que termine este año y que la economía no puede seguir “cerrada”. Biden dijo que si hubiese sido el presidente hubiera respondido mejor “para evitar” tantas muertes y que todos debemos seguir los protocolos para evitar contagios. Es decir, dijeron lo mismo del primer debate.

La segunda pregunta fue sobre seguridad nacional y se enfrascaron en cómo enfrentarían a Rusia, Corea del Norte e Irán. Aquí Trump repitió que muy pronto revelaría cuánto ha pagado en impuestos. Biden dijo que presionaría a estos países para que cumplan los acuerdos internacionales.

Sobre el seguro médico tampoco dijeron algo nuevo: que Trump quiere “destruir” el Obamacare y que Biden anhela implantar el sistema médico “socialista”. Babosadas. El seguro médico universal es la única solución y ninguno se atreve a mencionar esta opción.

Sobre el paquete de ayuda económica para salir de la crisis ocasionada por el Coronavirus, Trump le echó la culpa a la congresista demócrata Nancy Pelosi por no querer aprobarlo hasta que le convenga a nivel político. Biden dijo que los republicanos no quieren aprobarlo para ayudar a los pobres y pequeños negocios. Politiquería.

Trump dijo que por el Coronavirus la ciudad de Nueva York está siendo abandonada y se ha vuelto “fantasma”.

La pregunta sobre inmigración se enfocó en los niños que han sido separados de sus padres y enjaulados. Un procedimiento que comenzó durante la administración del presidente Obama. Cuando Trump preguntó quiénes habían comenzado esta práctica inhumana, Biden agachó la cabeza y prefirió callar con una sonrisa socarrona.

Biden dijo que Trump es racista y que en esta nación “hay un racismo institucionalizado”. Trump dijo, no sé si como chiste, que “soy el menos racista en este recinto”. Dos candidatos extremadamente blancos tratando de evadir su responsabilidad con la historia.

Sobre el medio ambiente, ambos candidatos dijeron que querían protegerlo. Trump volvió a decir que quería limpiar el agua y el aire y atacó a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez (AOC) por haber creado el plan de protección del medio ambiente que no es factible. Biden dijo que siempre ha apoyado el fracking y la creación de trabajos “limpios”, mientras que Trump dijo que debemos apoyar las fábricas para preservar los trabajo y no acelerar el ingreso de la tecnología ‘verde”.

La última pregunta fue hipotética: ¿En caso de ser elegido presidente, qué le diría a las personas que no votaron por ustedes? O no se prepararon o no entendieron la pregunta.

Trump dijo que ha creado muchos trabajos para las minorías y que ésta nación va camino al éxito. Biden dijo que en estas elecciones está en juego el carácter de la nación, la diferencia entre la realidad y ficción. Despistados. Desaprovecharon la oportunidad.

Para los inmigrantes latinos, para Latinoamérica, para los indocumentados y para las personas con mente crítica, este debate fue flojo.