Yonehitty Velasco y su hijo en una calle de Queens. Foto Gissell Calvo

Por Gissell Calvo

Mas de cuatro millones de venezolanos han salido de su país desde 2015. En Estados Unidos, su población ha aumentado 54% hasta llegar a 394.000 en el 2018 (Fuente: Migration Policy Institute), principalmente en Florida, Texas y Nueva York (Fuente: Pew Research). De acuerdo al Servicio de Inmigración (ICE), 4.200 venezolanos fueron deportados en el 2017.

La crisis en Venezuela y esta inmigración llevó a Estados Unidos a otorgar la protección temporal o TPS a los venezolanos. Es decir, los venezolanos podrán vivir, trabajar y viajar en esta nación sin problema alguno durante 18 meses.

“Así le estamos dando un golpe al régimen del presidente Maduro que priva al pueblo venezolano de educación, atención médica, comida y libertad”, dijo el senador Bob Menéndez, presidente del Comité de Relaciones Exteriores.

El presidente Maduro condenó el TPS y dijo que es mejor eliminar las sanciones contra Venezuela para recuperar su economía. Juan Guaidó, opositor del régimen, dio la bienvenida al TPS y le agradeció al presidente Biden.

El TPS beneficia a venezolanos como Yonehitty Velasco, quien llegó con su esposo a Nueva York a buscar un mejor futuro. “Nosotros no éramos ricos pero teníamos una vida que se podía llevar. Mi hijo estaba en un colegio privado y tenía muchas actividades, pero el dinero ya no alcanzaba”, dijo Velasco.

La principal preocupación de Velasco al pisar este país fue su hijo, quien requiere atención especial. “Mi hijo es hiperactivo, tiene Déficit de Atención. Yo lo llevaba a las terapias, pero cuando llegamos aquí todo empeoró”, dijo angustiada.

“Mi hijo comenzó a experimentar cambios de humor y de sentimientos, no me lo aceptaban en escuela regular porque no quería estar ahí. Tuve que llevarlo con psicólogos y psiquiatras y ahí fue cuando me dijeron que era por el cambio de país y estar lejos de su familia. Fue muy duro, lloraba él y lloraba yo porque no sabía qué estaba pasando. Para mi hijo Dios no existía porque no le hacía el milagro de volver a Venezuela”, añadió Velasco angustiada. Otra barrera para el menor fue aprende el inglés.

“Yo me vine para acá y a mi papá le dio cáncer, a mi mamá también le han tenido que hacer muchos estudios porque no está muy bien. Ha sido muy difícil, pero yo tengo que sacar a mi familia adelante”, dijo Velasco. “Para nadie es fácil emigrar, eso solo lo entiendes cuando lo vives”.

Velasco trabaja en las noches en Arepa Burger y su esposo trabaja en las mañanas. Solo se ven en la madrugada. “Tengo que trabajar mucho, siete días a la semana. Pido que me cubran un día para atender al niño, sobretodo en invierno que es cuando uno puede salir menos. Me ha tocado muy duro pero si tengo que hacerlo, lo hago”, dijo Velasco, para quien el TPS es una bendición.

DW Geoff Ramsey, director para Venezuela de la Oficina en Washington para América Latina (WOLA), “la administración de Biden reconoce que el regreso de Venezuela a la democracia tomará mucho tiempo y por eso el TPS es una medida humanitaria”.

“Como abogado de Inmigración y como venezolano-americano, más contento no puedo estar. Es una victoria para una comunidad que lo ha necesitado por mucho tiempo.”, dijo Jesús Reyes, abogado venezolano radicado en Miami.

“Las condiciones de vida en Venezuela revelan un país en crisis, incapaz de proteger a sus propios ciudadanos”, dijo Alejandro Mayorkas, Secretario de Seguridad Nacional.

Venezuela se suma otros países que tienen TPS: El Salvador, Haití, Honduras, Nepal, Nicaragua, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Siria y Yemen.