Nuestras experiencias familiares y relaciones con otras personas juegan un papel importante en las adicciones emocionales que debemos aprender a sanar.

Como cualquier tipo de adicción, la adicción emocional puede tener un control estricto sobre nuestras vidas, y no somos conscientes de su influencia e impacto.

La adicción emocional tiene muchas similitudes con otras adicciones en el sentido de que la usamos como un recurso para lidiar con las dificultades de la vida. La principal diferencia es que nos apegamos a ciertos sentimientos para enfrentarnos a ellos o para confirmar diferentes miedos o inseguridades que tenemos.

La adicción emocional suele desencadenarse por una respuesta al dolor que, aunque no queremos experimentar, nos acostumbramos tanto a sentir que lo usamos como una estrategia poco saludable en nuestro esfuerzo por lidiar con el mundo. Estas experiencias también confirman ciertas creencias negativas que tenemos sobre nuestro sentido del yo.

A menudo nos volvemos adictos al dolor. Depender del dolor suena contradictorio, ya que queremos ser felices y saludables. Pero cuando hemos establecido creencias negativas sobre nosotros mismos (o el mundo) a temprana edad, en un esfuerzo por defender o proteger las partes que fueron heridas, continuamos un patrón de creencias y conductas que perpetúa nuestras creencias negativas sobre nosotros mismos o nuestras vidas.

“No soy lo suficientemente bueno” o simplemente sentir que estamos esperando que pase algo malo o pensar “no soy digno de ser amado”, son producto de experiencias pasadas, se convierten en parte de nuestra impronta emocional y energética. Las creencias negativas o los recuerdos dolorosos crean un ciclo repetitivo.

La forma más fácil de saber si eres un adicto emocional es reconocer los sentimientos repetitivos o familiares que nos siguen en diversas relaciones o circunstancias. A veces esto sucede más en nuestras relaciones personales; otras veces notamos los sentimientos en nuestros trabajos, si continuamente tenemos problemas con la autoridad, celos, inferioridad etc. hay patrón repetitivo que necesitamos poner atención y sanar.

Sanar es liberarnos de las cargas de pasado… para que podamos avanzar en el proceso que decidimos encarnar. Recuerda que todo forma parte de un plan mayor al cual te acogiste.

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