Claro, como toda batalla necesita de estrategias y arroja consecuencias, ninguna está exenta de pérdida de vidas, arrestos, apoyo político y propósito de lucha. Así sucedió con la lucha en contra de la esclavitud en este país y el posterior triunfo de los derechos civiles que ahora se ven una vez más amenazados.
El estreno la película Cesar Chávez fue una ocasión ideal para intercambiar opiniones sobre lo que la frase ‘si se puede’ significó en la vida de este líder y activista en su lucha por conseguir que sean respetados los derechos de los trabajadores agrícolas de la época. Diego Luna, su director, quiso plasmar la historia, mientras que el hijo de Chávez deseaba contar la vida de su padre y el amor a su familia. En una corta plática sobre el tema de las deportaciones, Luna me comentó que es un tema muy amplio y difícil que concierne a miles de personas y al mundo corporativo.
Un grupo de trabajadoras agrícolas que viajó más de cinco horas para ver la película, disfrutó de la recepción que se dio luego de su proyección y algunos dijeron que las injusticias que muestra el film aún existen en el campo de esta nación. Hablaron de los bajos salarios, de las condiciones inhumanas de trabajo, de ataques sexuales y discriminatorios, e incluso del maltrato de sus propios paisanos.
La película llegó en un momento preciso para que su mensaje sea retomado por los que se autoproclaman “líderes de la comunidad” y para que nosotros los activistas reflexionemos una vez más. Necesitamos retomar la frase ‘si se puede’, trabajar juntos en temas comunes, dejando de lado los interés económicos, figurativos y la discriminación.
Estamos viviendo una guerra económica e ideológica y es indispensable un boicot económico. Es lo mismo que hace este país cuando no está de acuerdo con otros países y “los castiga” con embargos económicos. Lo mismo podemos hacer nosotros, les ha funcionado y nos podría funcionar. Una táctica que fue practicada por Cesar Chávez y por eso se firmaron acuerdos entre obreros y patronos.
Si no compramos en las grandes corporaciones que apoyan a los políticos, verán sus ganancias disminuir y por ende cederán a las demandas. Estos cambios se verán difíciles en un inicio, pero los resultados al final serán satisfactorios. Esto significa justicia social en una sociedad que practica la esclavitud moderna. Tenemos que comenzar a trabajar en nuestras comunidades.
En una año de campañas políticas en este país, quieren llevarnos a Washington una vez más a que hagamos el show sin haber obtenido alguna ganancia. El boicot debe ser nuestra próxima estrategia.

