En 1975 Luis García Jovel descubrió el tenis y desde entonces no deja de practicarlo. Foto cortesía Emiliano Caicedo Ríos

La combinación perfecta para una buena salud es el yoga y el tenis. Al menos lo es para Luis García Jovel a quien los llamados “años dorados” lo encuentran más activo que nunca. Además de una dieta balanceada sin carnes y trabajando como agente de bienes raíces.

García nació en 1940 en Liberia, Costa Rica. De niño pasaba grandes temporadas con su abuela en el campo. Allí aprendió a amar la naturaleza. A los 15 años dejó para siempre la carne y a los 20 abrazó el yoga. Por su natural habilidad para el dibujo, trabajó en agencias de publicidad de Centroamérica. Sus dos hijos Bruce y Elena Sofía nacieron en Nueva York. García vive en Elmhurst, Queens.

Llegó a esta ciudad por primera vez en 1969 cuando estaban construyendo las Torres Gemelas y quedó maravillado con la arquitectura del bajo Manhattan. “Mi intención inicial era irme a Australia, pero ya ve, me vine para acá”, dijo García. Iba seguido al Parque Central porque le llamó la atención la zona para jugar ajedrez al aire libre. “Me sentaba a jugar con cualquier persona, el ajedrez era muy popular. Ahí conocí a un señor que me ayudó a conseguir trabajo como dibujante”.

El trabajo de García estaba en El Bronx, justo frente a un parque con canchas de tenis. Así, a los 35 años, en 1975, empezó un nuevo romance. A la práctica del yoga le agregó la raqueta. “Inmediatamente me enamoré del tenis. Me encanta porque es un deporte individual, no
dependes de nadie”, recuerda García.

Desde entonces divide su tiempo entre estos dos amores: el yoga y el tenis, los que practica a diario. “El tenis me da mucha libertad y el yoga me ayuda a mantener el equilibrio de salud y cierta sensación de alivio. En general, el deporte es esencial, te ayuda con la columna, con la flexibilidad del cuerpo, con todo. Para mi ambos son como un vicio, una costumbre”, dijo García.

Cuenta que de joven practicaba mucho fútbol, pero lo dejó tras una lesión fuerte en su rodilla derecha.

En 2001 García colgó los pinceles, cuando se jubiló de su oficio como dibujante comercial. Luego estuvo cinco años dedicado a la “dolce vita”, viajando y disfrutando. Pero una persona activa como él no iba a quedarse tan tranquilo. En 2007 pasó el examen para obtener la licencia de bienes raíces.

“Siempre me había gustado el real estate y pude conseguir mi licencia. Tengo clientes en Queens, Brooklyn y por todos lados. A veces uno tiene que servir de sicólogo”, añade con sonrisa. “Soy muy filosófico. La vida es lo que uno hace. Piensa y vives bien. Si pienso tristeza, tendré tristeza. Si usted solo trabaja por el dinero, siempre serás miserable. La vida es una escuela donde siempre aprendes algo. Todos tenemos la oportunidad de crecer. Cuando te detienes, entonces viene la atrofia física y mental”.

En el 2020 García cumplirá 80 años. “Espero estar en óptima salud, será el próximo abril. Quiero seguir jugando tenis y haciendo yoga por siempre”, concluyó García en tono de felicidad.

Marcela Alvarez