Carlos Axilote, dueño del restaurante El Coyote en Queens. Foto Javier Castaño

Carlos Axilote llegó del pueblito de Atlixco en Puebla, México, hace 18 años. Vino a Nueva York a trabajar. Como la mayoría de los inmigrantes, quería quedarse unos pocos años y regresar. Comenzó a trabajar de lavaplatos en un restaurante de Manhattan, luego limpió mesas y después fue mesero y atendió el bar, hasta que llegó a la cocina a aprender.

“Yo era muy metido. Hacía mi trabajo y luego iba a la cocina a aprender a preparar platos sin que nadie me lo ordenara. Por curiosidad”, dijo Axilote, propietario del restaurante El Coyote, localizado en la calle 80 y la avenida Northern Boulevard, en Jackson Heights, Queens.

Después de trabajar como empleado en un restaurante por más de ocho años, Axilote decidió abrir su propio establecimiento de comida. En 1999, con un socio, abrió el primer restaurante El Coyote en la avenida Jamaica y la calle 179. Luego, en compañía de su hermano Rolando, abrió otro Coyote en el estado de Connecticut. El de Jamaica cerró, pero el de Connecticut, en el pueblo de Monroe, aún esta abierto al público.

Fue hasta el 22 de junio del 2009 que en compañía de su esposa Paula Vargas, de origen ecuatoriano, Axilote abrió El Coyote en Jackson Heights. La esposa es la encargada de la administración del local, mientras que él se dedica a la cocina.

“La clave del éxito de un restaurante es la atención al público y el cariño al trabajo”, dijo Axilote. “También es necesario que la comida esté bien preparada, que tenga gusto”. La especialidad de El Coyote es la paella con acento mexicano, el sirloin steak a la parrilla con pimienta y vino cabernet, el mole poblano importado de México, chiles rellenos y margaritas en ‘lemon bowl’.

El Coyote vende almuerzos de 11 de la mañana a 4 de la tarde y cierra a la media noche. Su clientela es 70% anglosajona y el resto latinos, mezclados entre colombianos y dominicanos en su gran mayoría. “El 5 de mayo no hay ni dónde sentarse”, dijo Axilote.

“Queens es una excelente área para vivir y progresar como negociante. El público nos ha aceptado y gracias a Dios tenemos un buen negocio”, dijo Axilote. “Mi mejor recomendación es trabajar muy duro, escuchar consejos y tratar de no cometer errores como violaciones de sanidad o al código de edificios”.

Axilote considera que su comunidad mexicana en Nueva York es muy trabajadora y que los latinos deberían de unirse para avanzar como un solo grupo. “El objetivo es crear una sola comunidad latina”, concluyó Axilote con su hijos Christian de dos años en sus brazos.

 

Pie: Carlos Axilote en el restaurante El Coyote de Northern Boulevard y la calle 80, en Queens.

Javier Castaño