
Es cierto, después de la pandemia el costo de vida en la ciudad de Nueva York ha subido demasiado. En eso la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, tiene toda la razón. Pero ¿por qué esperó hasta el último momento para oponerse al peaje de congestión? La intención de este peaje (congestion pricing) es que menos carros ingresen al bajo Manhattan y así evitar la congestión y contribuir a mejorar el medio ambiente porque menos carros significa menos gasolina y gases contaminantes.
Esta ley de peaje se discutió y votó por años y entra en vigencia el 30 de junio de este mes. Hay personas y políticos que consideran que la gobernadora Hochul no tiene poder para frenar esta ley que fue aprobada en el 2019 (Vehicle & Traffic Law Article 44-C). Esta ley le exige a la MTA que cobre peaje a todos los vehículos que ingresen a Manhattan por debajo de la calle 60, incluyendo puentes y túneles.
La gobernadora Hochul instruyó a la comisionada estatal del DOT, Marie Therese Dominguez, para que no firme la ley. Esto quiere decir que está afectando el presupuesto de $15.000 millones de la MTA y los $3.4 mil millones para construir la segunda fase del tren de la Segunda Avenida.



