Dejar de tomar licor es una de las mejores decisiones si quieres mejora tu calidad de vida. Foto Shutterstock

Enero primero de 2020, en la mañana. Ese día, en ese preciso momento, tomé una de las mejores decisiones de mi vida. Aunque no ha sido la única, sí ha sido de las más transformadoras: le dije al trago, al “booze”, hasta aquí llegamos.

No era “alcohólica”, pero muchas veces se me fue la mano. Pasé por borracheras pesadas, vergonzosas, mañanas en las que olvidé qué pasó la noche anterior y esos guayabos infernales que te hacen jurar: “Nunca más vuelvo a tomar.” ¿Quién no ha tenido su colección de bochornos etílicos?

Ese 1 de enero, aprovechando la energía de los nuevos comienzos, escuché esa vocecita que me decía: “Esto ya no paga, esto no aguanta más.” Y tomé una decisión que he mantenido firme durante cinco años.

¿Los beneficios? ¡Incontables! He construido una relación más serena conmigo misma, más conexión con el presente, con los demás y con las situaciones que me rodean. He descubierto formas de diversión y relajación que son saludables, inocuas y, sobre todo, me traen paz. Hoy enfrento los retos con mayor objetividad y calma, y algo curioso: sin filtros ni anestesias, he aprendido a conocer a los demás de una manera más genuina.

Esta decisión ha sido perfecta para mí, pero no quiere decir que sea para todos. Cada uno sabe lo que necesita cambiar, lo que le está pesando o haciendo daño. Yo entendí que, para mi salud y mi bienestar, el trago simplemente no es una opción viable.

Enero primero. El de los inicios. Un nuevo capítulo por escribir. Es un día poderoso. Les deseo que aprovechen su fuerza para tomar una decisión que cambie sus vidas, que les traiga paz, salud y bienestar. Créeme, ¡lo vale!

Paola Angel en Instagram: Health.Coach.Paola

Advertisements