OxyContin, lanzado en 1996, se convirtió rápidamente en uno de los analgésicos opiáceos más vendidos.

Más de 400.000 personas en EE. UU. han muerto por sobredosis de opioides, una grave problema público. Una crisis incentivada por algunas farmacéuticas que ocultaron los altos riesgos de adicción, haciendo que muchos opioides se recetaran sin control.

Las autoridades estadounidenses la han catalogado como la peor emergencia sanitaria que ha visto Estados Unidos. La crisis de los opioides inició a finales de la década de los años 90, cuando los médicos buscaban acabar con el dolor durante los tratamientos a sus pacientes.

Entonces llegaron los opioides u opiáceos, medicamentos hechos a base de opio que parecieron ser la respuesta a siglos de dolores por enfermedades, golpes u intervenciones quirúrgicas. La prescripción de estos medicamentos se disparó, pero lo que no sabían era que una epidemia de adicciones a estos se estaba desatando en Estados Unidos.

El pasado 26 de agosto, un juez de Oklahoma condenó a la farmacéutica Johnson & Johnson a pagar 570 millones de dólares por perjurio a la población de ese estado, donde murieron por adicción a estos medicamentos más de 6.000 personas, según el gobierno estatal. Los acusan de haber inundado el mercado con estos fármacos y haber utilizado publicidad engañosa para ocultar su alto grado de adicción.

«La compañía utilizó información pseudocientífica y engañosa para minimizar el riesgo de que los opioides, que han provocado las peores molestias públicas causadas por el hombre que nuestro estado y este país hayan visto jamás: la crisis de los opioides», dijo Michael Hunter, fiscal general de Oklahoma.

El tribunal de Oklahoma es el primero en condenar a una farmacéutica por el escándalo pero esta sentencia solo da cierre a una de las más de 2.000 denuncias que se adelantan en todo EE. UU. por esta razón y que ha dejado atrás un sombrío rastro de muertes por adicción.

France 24