
Gilberto Barrios López trabaja en construcción y mantenimiento de edificios. Foto Gloria Medina
Por Gloria Medina —
“La construcción aquí en Estados Unidos es más fácil, pero a la misma vez es mala”, dijo Gilberto Barrios López, quien comparó este trabajo con la forma en que se realiza en México en donde posee el título de Técnico de Construcción.
“En México es muy diferente, la mayoría de los trabajos son en cemento y duran. Aquí se usa puro chirrot, con cartón y se daña rápido, por ejemplo, cuando hay daños de tubería se rompe toda la pared”, dijo Barrios, quien trabajó en grandes proyectos como construcción de hoteles en resorts en Cancún y otros estados de México.
Cuando llegó a los Estados Unidos en busca de una mejor vida hace 28 años, empezó a trabajar lavando platos y de mesero en restaurantes, pero no le gustó. Después empezó a trabajar como jornalero y ayudante en construcción. Ahora trabaja en una compañía realizando trabajos de construcción en diferentes localidades en Nueva York.
“Como jornalero me maltrataron mucho, es como si uno estuviera vendido con los contratistas y el salario era muy bajo.”, dijo Barrios, quien agregó que recibía $80 por trabajar todo el día. “Hoy en día busco jornaleros para trabajar en los proyectos en los que trabajo y los jornaleros no aceptan menos de $250 al día”.
Barrios logró superar las diferencias del trabajo y aprendió la manera en que se trabaja en Nueva York. Ahora como muchos inmigrantes, tiene dos trabajos relativamente similares para lograr la meta de regresar a su país y volver a ver a su padre quien sigue con vida.
Al terminar sus horas laborales en la compañía de construcción, Barrios sigue con su segundo trabajo donde es encargado de nueve edificios en Queens y les da mantenimiento a diario.
“Llevo 15 años con el mismo ritmo de trabajo y sin tiempo libre, pero todo el esfuerzo vale la pena para conseguir lo que tanto deseo, viajar”, dijo Barrios, quien está en proceso de arreglar su estatus migratorio y ahorrando lo más que pueda para empezar a viajar.
“La verdad no tengo días libres”, dijo Barrios. “Los domingos son los días más tranquilos porque voy a la iglesia en la mañana y después me dedico a sacar la basura de algunos edificios. Cuando terminó por lo regular siempre quiero quedarme en casa a ver películas o escuchar música, hasta que me quede dormido”.
Según Barrios, por este ritmo de trabajo se le ha hecho difícil conseguir pareja y sólo está dedicado a los dos hijos con los que vive actualmente.
Después de visitar a su padre en el estado de Chiapas, Barrios desea viajar y conocer otros sitios como República Dominicana. De lo único que Barrios no está seguro es si regresa a vivir del todo a México a donde tiene una casa o sigue viviendo en los Estados Unidos.
“Lo que pasa es que mi país es difícil porque a mi edad no nos dan trabajo, es más difícil conseguir comida. Aquí, aunque uno no tenga trabajo, se las arregla para comer”, dijo Barrios.

