La obesidad en la juventud es una enfermedad pandémica en los Estados Unidos. Foto ShutterStock

Expertos relacionan la obesidad con un mayor riesgo de síntomas graves de COVID-19. La Fundación Robert Wood Johnson insiste que se hagan cambios para priorizar la salud de los niños durante la pandemia.

Aproximadamente uno de cada siete jóvenes estadounidenses entre 10 y 17 años (un 15,5 por ciento) tiene obesidad, según los últimos datos disponibles. Los datos se incluyen en un nuevo informe de la Fundación Robert Wood Johnson, Estado de la Obesidad Infantil: Priorizando la salud de los niños durante la pandemia.

El informe, que se puede encontrar en www.stateofchildhoodobesity.org, examina los datos nacionales y estatales más recientes sobre las tasas de obesidad infantil y ofrece recomendaciones políticas para priorizar la salud de los niños mientras el país se recupera. Los datos más recientes provienen de la Encuesta Nacional de Salud Infantil (NSCH, por sus siglas en ingles) de 2018 y 2019, junto con el análisis realizado por la Oficina de Salud Materna- Infantil de la Administración de Recursos y Servicios de Salud.

La crisis de obesidad de la nación y la pandemia COVID-19 se cruzan de muchas maneras. Nuevas investigaciones relacionan la obesidad con un mayor riesgo de síntomas graves del virus COVID-19, incluso entre los niños. Estudios de otras vacunas predicen que la vacuna del COVID-19 puede ser menos efectiva entre aquellos pacientes con condiciones médicas preexistentes, incluyendo la obesidad. La pandemia también empeora condiciones que ponen a los niños en riesgo de obesidad. El cierre de escuelas deja a millones de niños sin una fuente regular de comidas saludables o actividad física. Encima de eso, millones de cuidadores han perdido sus ingresos o trabajos y no tienen como comprar comida saludable para su familia.

“La obesidad infantil sigue siendo una epidemia en este país”, dijo Jamie Bussel, oficial superior de programas de la Fundación Robert Wood Johnson, que dirige los esfuerzos de la Fundación para prevenir la obesidad infantil. “La pandemia de COVID-19 y la recesión económica han empeorado muchos de los factores que sabemos que contribuyen a la obesidad, incluyendo la pobreza y las disparidades de salud. Debemos enfrentar estas crisis actuales de manera que

también mejoren la salud y la equidad para todos los niños y las familias de los Estados Unidos.”

Los nuevos datos sobre la tasa de obesidad publicados hoy muestran que persisten disparidades raciales, étnicas y económicas. Los niños negros, hispanos y nativos americanos tienen tasas de obesidad significativamente más altas que los niños blancos o asiáticos. Los jóvenes que viven en hogares con ingresos inferiores al nivel de pobreza federal tienen más del doble de probabilidad de tener obesidad que los que se encuentran en la cima de la escala de ingresos.

“Hemos visto estas disparidades en las tasas de obesidad infantil durante décadas”, comenta Bussel. “Este año, también hemos visto a personas de color y de bajos ingresos verse más afectadas por la pandemia del COVID-19. En ambos casos, estos resultados reflejan décadas de desinversión en comunidades y grupos de personas, impulsados por el racismo y la discriminación sistémica que aún prevalece en nuestra sociedad.”

Recomendaciones Políticas

El nuevo informe destaca cómo políticas federales de nutrición han sido afectadas por la legislación de alivio del COVID-19, e incluye recomendaciones para realizar más cambios para mejorar la salud y prevenir la obesidad infantil.

En respuesta a la pandemia, el Congreso proporcionó fondos adicionales al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), conocido también como cupones para alimentos. Los fondos fueron proporcionados para ayudar al programa a lidiar con un esperado salto en inscripciones, que subió a casi 6 millones en el primer mes de la pandemia, pero no necesariamente aumentaron la cantidad de beneficios para cada persona.

• Recomendación: Aumentar el nivel máximo de beneficios de SNAP por mínimo 15% por persona durante la duración de la recesión económica.

El Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños, o WIC, ha podido cambiar algunas de las formas en que opera para apoyar a las familias de manera segura. Esas flexibilidades casi expiraron en septiembre, pero se han prorrogado recientemente.

• Recomendación: El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y el Congreso deben asegurarse de que las exenciones pertinentes se mantengan durante el tiempo que sea necesario y que los estados y las oficinas de WIC tengan el apoyo técnico que necesitan para seguir atendiendo a las familias.

Los programas de comidas escolares vieron una demanda sin precedentes durante la primavera, y se les concedió flexibilidad para servir comidas a los estudiantes fuera de la escuela. Muchos distritos escolares respondieron no solo alimentando a sus estudiantes sino a toda su comunidad.

• Recomendación: El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos debe apoyar a los estados en el uso de las exenciones existentes para servir comidas gratuitas a todos los estudiantes hasta el año escolar 2020-21, tal como lo autorizó recientemente el Congreso.

“Los programas de SNAP, WIC y las comidas escolares tienen beneficios comprobados para los niños y las familias”, ha comentado Bussel. “Dadas las circunstancias sin precedentes a las que se enfrentan las familias, debemos asegurarnos de que estos programas sean asequibles para todos los que califiquen. Esto ayudará a asegurar que niños y familias puedan mantenerse sanas durante esta pandemia, y probablemente reducir el riesgo de obesidad a largo plazo.”

Hallazgos claves de las nuevas tasas de obesidad

  • ●  El índice nacional de obesidad para los jóvenes de 10 a 17 años en 2018-19 fue del 15,5 por ciento. La tasa se ha mantenido constante en los últimos años, aunque se necesitan más años de datos para evaluar de manera fiable las tendencias a lo largo del tiempo.
  • ●  Persisten disparidades raciales y étnicas. En 2018-2019, los niños asiáticos no hispanos tuvieron la tasa de obesidad más baja (5,9 %), seguidos de los niños blancos no hispanos y los niños no hispanos de razas múltiples (11,7 % y 14,7 %, respectivamente). Las tasas de obesidad fueron significativamente más altas para los niños hispanos (20,7 %), los negros no hispanos (22,9 %), los indios americanos/nativos de Alaska no hispanos (28,5 %) y los niños hawaianos nativos no hispanos/de otras islas del Pacífico (39,8 %).
  • ●  También existen disparidades por nivel de ingresos: El 21,5 por ciento de los jóvenes que viven en hogares con ingresos inferiores al nivel de pobreza federal tenían obesidad, más del doble del 8,8 por ciento de los jóvenes que viven en hogares con ingresos de al menos un 400 por ciento por encima del nivel de pobreza federal.
  • ●  Kentucky tuvo el mayor índice general de obesidad juvenil, 23,8 por ciento, y Utah el más bajo, 9,6 por ciento.
  • ●  Cinco estados tenían tasas de obesidad estadísticamente significativamente más altas que la tasa nacional en 2018-19: Kentucky (23,8 %), Mississippi (22,3 %), Carolina del Sur (22,1 %), Tennessee (20,4 %) y Arkansas (20,2 %).
  • ●  Ocho estados tenían tasas de obesidad estadísticamente significativamente más bajas que la tasa nacional en 2018-19: Utah (9,6 %), Minnesota (9,9 %), Kansas (10,6 %), Montana (10,6 %), Nueva York (10,7 %), Colorado (10,9 %), Hawái (11,1 %) y Nebraska (11,5 %).