Un desamparado instala su cama y pertenencias en los andenes de Queens. Fotos Javier Castaño

Por Gissell Calvo Cotes –

En la Avenida Roosevelt de Queens a diario se encuentran cientos de latinos que llegaron a Nueva York en busca de oportunidades. Muchos se han adaptado al ritmo de vida y otros se han encontrado con grandes dificultades en la ciudad que nunca duerme.

El olor a comida y el ruido del metro son evidentes en medio de la multitud y los grandes edificios. En la Roosevelt se aprecia la música, el color y el sabor latino. Aunque la pandemia ha transformado la vida en este sector, como ha pasado en el mundo.

Según el Indice de Mejor Vida de la OCDE, Estados Unidos obtuvo buenos resultados en bienestar general, en comparación con otros países. Aunque por debajo del promedio en balance vida-trabajo, cifras que son aún más preocupantes entre latinos. Cerca del 75% de los hombres tienen un empleo remunerado, en comparación con el 65% de las mujeres. Mientras el 15% de los hombres trabajan muchas horas en comparación con el 7% de las mujeres.

Francisco Mata, quien trabaja preparando alimentos en un restaurante, dijo a Queens Latino que debido al COVID-19 no recibe el dinero suficiente para mantener su calidad de vida. “Ahorita con la pandemia los trabajos están muy malos. Nos hemos visto muy afectados, antes trabajamos entre 6 a 7 días y hoy trabajamos 3 días”, dijo Mata. “Mi calidad de vida ha epeorado y todo está más caro”.

El cocinero Francisco Mata habló de la carestía y del descenso en la calida de vida en Nueva York. Foto Gisselle Calvo

Cifras de la OCDE confirman este panorama. En Estados Unidos alrededor del 11% de los empleados tienen un horario de trabajo muy largo y poco tiempo para actividades de ocio y compartir en familia.

“Aquí todo es trabajo. Yo no veo tanta diferencia ahora a lo que pasa en México. La renta lo acaba a uno, es muy costosa”, dijo Gabriel Ávila.

Otro aspecto que preocupa a los latinos es la inseguridad que se ha incrementado debido al aumento del desempleo. Jessica Guzmán, estudiante, dijo que ha notado el cambio y ahora no se siente tranquila. “Yo siento que la calidad de vida es buena para un estudiante en términos generales, pero sí hay que andar con cuidado porque es muy inseguro. Yo sola no me atrevo a salir de noche”, dijo Guzmán.

Para Mario Tenecela este problema es alarmante porque afecta a toda la comunidad. “Queens está terrible ahora porque hay mucha delincuencia e inseguridad. Además, mucha gente toma licor en la calle aunque saben que es prohibido y no hay control de la policía con este tipo de cosas. Desde la pandemia ha sido peor”, dijo Tenecela, quien tiene un puesto de accesorios en Queens desde hace 5 años.

Todo subió de precio, incluyendo la comida y las filas de personas buscando alimento no han terminado. Foto Javier Castaño

La basura acumulada y los huecos en las calles son una constante en Queens. Foto Javier Castaño

Miles de neoyorquinos no han pagado la renta desde marzo del año pasado, aunque las cortes comenzarán a recibir casos de desalojo a partir de 31 de agosto. Los inquilinos tienen que pagar la renta atrasada y el gobierno está ayudando financieramente a las personas que han sufrido a nivel económico como consecuencia de la pandemia. El número de desamparados sigue aumentando en nuestros vecindarios.

La senadora estatal Jessica Ramos encabeza el proyecto de ley de emergencia que prohíbe los desalojos hasta septiembre del 2021 para inquilinos con dificultades económicas o de salud. Los inquilinos y propietarios que necesiten las ayudas, pueden llamar al 718 205 3881.

El mayor problema que  está surgiendo y tiende a empeorar es el desequilibrio emocional. Las personas se han visto afectadas porque la pandemia los obligó a encerrarse en sus hogares y ahora son golpeadas por la falta de trabajo y la carestía de la vida. Por eso es más común observar ahora a personas gritando o deambulando por las calles de esta ciudad.

Otro elemento para considerar es la carestía de la vida. Antes de la pandemia, un plato de comida en un restaurante costaba alrededor de 15 dólares. Ahora ese plato cuesta alrededor de 25 dólares y ha bajado la calidad. La ausencia de buen sabor se debe, en gran parte, a que los restaurantes no pueden contratar a los cocineros de antes o algunos empleados simplemente se niegan a regresar a trabajar.

“Todo ha subido mucho de precio. La comida está muy cara, quizás porque los restaurantes estuvieron por mucho tiempo cerrados. La plata no alcanza”, dijo Andrés Torres.

El nuevo alcalde de Nueva York, quien comenzará su mandato el próximo enero, deberá enfrentar el ascenso del crimen, el problema de los desamparados, la crisis de vivienda ocasionada por los desalojos y el aumento de los problemas mentales. Además de la desestabilidad de los pequeños negocios como restaurantes y salones de belleza que proliferan en nuestros vecindarios.