Frente al Roosevelt Hotel en Manhattan, desde la izquierda, Abel Núñez, Oscar Chacón, Juan Proaño, Manuel Castro, Eric Adams, Ana Almanzar y la monja Norma Pimentel. Foto Javier Castaño

Por Javier Castaño. — 

Estuvieron en esta ciudad durante un mes. Vinieron por su cuenta. Visitaron los hoteles y refugios en donde se alojan 65.000 inmigrantes. Dialogaron con representantes y políticos y llegaron a esta conclusión: “La ciudad de Nueva York está haciendo una tarea titánica porque procesar y darle refugio y servicios a más de 190.000 inmigrantes no es fácil”, dijo Oscar Chacón, director ejecutivo de Alianza Américas con sede en Chicago.

Chacón dijo que ésta iniciativa comenzó el pasado febrero y que la unidad de la comunidad latina es la mejor alternativa para enfrentar esta crisis de inmigración. “Debemos cambiar la ley para ofrecerles residencia permanente a los indocumentados”, añadió Chacón frente al Roosevelt Hotel del centro de Manhattan.

Juan Proaño, CEO de la Liga Unida de Ciudadanos latinoamericanos (LULAC) fue también parte del grupo, llegó de Washington D.C. y dijo que “esta crisis de inmigración requiere de soluciones federales, acelerar los permisos de trabajo y fortalecer el sueño americano que sigue vivo”.

“Debemos de trabajar juntos para proteger la dignidad de los Estados Unidos”, dijo la monja Norma Pimentel de las Misioneras de Jesús y directora ejecutiva de Caridades Católica del Valle del Río Grande en Texas.

El alcalde de Nueva York, Eric Adams, dijo en rueda de prensa que estos líderes que visitaron nuestra ciudad son héroes. “Esta es una nación construida por inmigrantes de todo tipo, profesionales y obreros que aman el espíritu estadounidense y quieren trabajar”, dijo el alcalde Adams. “El flujo de inmigrantes ha bajado en la frontera, aunque siguen llegando a nuestra ciudad y necesitamos ayuda”.

En los últimos dos años esta ciudad ha recibido a 194 mil inmigrantes indocumentados, principalmente de Venezuela, Ecuador, México, Colombia y los países del occidente de Africa. El 65% ha abandonado los refugios para autoabastecerse. Mantenerlos le cuesta a la ciudad 4.000 millones de dólares cada año.

También estuvieron presente Ana Almanzar, vicealcaldesa de Iniciativas Estratégicas, y Manuel Castro, comisionado de la oficina del alcalde para Asuntos del Inmigrante (MOIA).

Abel Núñez, director ejecutivo del Centro CARECEN en la capital estadounidense, dijo que es increíble el trabajo que ha hecho la ciudad de Nueva York en un tiempo tan reducido y es un modelo que merece ser emulado. “Los inmigrantes son una bendición para la economía y cuando llegaban los buses a Washington D.C. el 80 por ciento decía que quería viajar a Nueva York”, concluyó Núñez.

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