
Vanessa Ramos y Annabel Palma de la oficina de derechos humanos de esta ciudad. Foto Javier Castaño
Por Javier Castaño —
En el Mes de la Mujer, la ciudad de Nueva York quiere hacer énfasis en los derechos humanos de este sector de la población que cada año adquiere más poder.
“Uno de nuestros objetivos es prevenir, evitar e investigar los abusos contra la mujer”, dijo Annabel Palma, comisionada y presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la ciudad de Nueva York (CCHR). “La ley protege a todos los neoyorquinos, incluyendo a los hombres, aunque este mes nos enfocamos en las mujeres que son discriminadas por estar embarazadas, por algún tipo de discapacidad, por violencia doméstica o por su orientación religiosa”.
Por ejemplo, el año pasado se recibieron 106 quejas por discriminación de género. También hubo casos por acoso sexual y porque no se proveyeron las condiciones de trabajo a personas con impedimentos físicos. En esta ciudad también es prohibido discriminar a las personas con antecedentes criminales o bajo nivel de crédito.
Las embarazadas deben de obtener más descansos para ir al baño o comer, asistencia cuando hacen trabajo físico, horarios más flexibles y tiempo libre para recuperarse del parto.
Si usted considera que ha sido discriminada por alguna razón, llame al 311 o comuníquese directamente con la oficina de CCHR al 212-416-0197. Todas las llamadas son confidenciales, puede hacerlo de manera anónima y no importa su condición migratoria.
“Nosotros procesamos las llamadas o las quejas y visitamos los lugares de trabajo para investigar, inclusive si no hay transparencia salarial en los anuncios de empleo”, dijo Vanessa Ramos, directora gerencial de Educación y Cumplimiento del CCHR.
Esta oficina ha impreso material informativo en 10 idiomas como lo exige la ley, realiza talleres para educar a empleadores y empleados y visita los centros de trabajo para que estén cumpliendo con la ley.
Un piropo puede tomarse como una ofensa y un comentario de tipo sexual puede llegar a ser un acoso. Las multas pueden ser de mil dólares o de medio millón.
“Además del abuso económico o la violencia doméstica contra la mujer, también se han agregado las categorías de discriminación por peso y altura. Otra categoría que estamos contemplando es el trabajo remoto que puede ser discriminatorio cuando no es una alternativa”, concluyó Palma en reunión con la prensa étnica de esta ciudad.


