
Herman Cain, candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos.
El candidato republicano Herman Cain quiere colocar una malla eléctrica para frenar el ingreso de inmigrantes indocumentados a los Estados Unidos. Se había disculpado por sugerir esa medida, pero esta semana dijo que “es una posibilidad”, luego de reunirse con Joe Arpaio, el alguacil del condado de Maricopa en el estado de Arizona.
Cain, candidato a la presidencia de los Estados Unidos, había sugerido esta maya eléctrica y luego se retractó diciendo que era peligrosa porque “podría electrocutar a los inmigrantes”. Pero ahora volvió a contemplar esta posibilidad para deterner el flujo de indocumentados entre México y esta nación.
El alguacil Arpaio también ha ganado fama por atacar a los inmigrantes y crear medidas para perseguirlos, encarcelarlos y deportarlos.
El candidato Cain es de raza negra y está al frente en las encuestas porque además, es el que más dinero ha recolectado entre todos los candidatos republicanos a la presidencia de los Estados Unidos.
Cain también está en contra del movimiento Occupy Wall Street (Ocupemos Wall Street) porque dice que fue creado por los demócratas para echarle la culpa a los republicanos de la crisis económica. “Los que no tienen trabajo es por su propia culpa y no tienen porque culpar a otras personas”, dijo Cain.
OTRO DEBADE REPUBLICANO
Los precandidatos republicanos a la presidencia de EE.UU. se preparan para sostener un nuevo debate electoral este martes en Las Vegas, Nevada, en la que será su novena prueba de fuego ante las cámaras de televisión desde mayo pasado.
La víspera del debate, una encuesta realizada por CNN/ORC International Poll reveló que una tercera parte de los electores independientes que se inclinan a favor de los republicanos para las elecciones del 2012 dijeron haber decidido ya cuál es el aspirante de su preferencia.
Según el sondeo, el 26 por ciento de los entrevistados dijo que probablemente voten por el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, quien aparece casi empatado con el empresario afroamericano Herman Cain, con el 25 por ciento de la intención de voto.
Cain, quien ha visto casi triplicado su apoyo desde el mes pasado, ha relegado al tercer lugar a uno de los precandidatos que inicialmente estuvo como favorito, el gobernador de Texas, Rick Perry, a quien la última encuesta sólo confirió 13 por ciento de apoyo.
El gobernador Perry llegó a figurar a la cabeza del grupo de aspirantes republicanos recién se lanzó a la contienda el 13 de agosto, pero su pobre desempeño en los debates y los efectivos ataques de sus rivales en temas como el de la inmigración ilegal y la Seguridad Social le han restado empuje a su campaña.
Eso a pesar de que Perry ha logrado recaudar $17 millones de dólares en contribuciones, más que los $14 millones reportados por el ex gobernador Romney.
Según el estratega republicano Ron Bonjean, “este año los debates han definido la campaña en mayor medida que lo usual, y han sido realmente efectivos a la hora de mostrar la fortaleza y la debilidad de los precandidatos”.
En adición, el estado que sirve de escenario esta vez al debate, Nevada, podría ser crucial en las próximas elecciones no sólo para las aspiraciones de reelección del presidente Barack Obama sino también para los deseos republicanos de llegar a la Casa Blanca.
Con la más alta tasa de desempleo en la nación (13,4 por ciento), la mayor cantidad de embargos hipotecarios y un número récord de personas declaradas en bancarrota, Nevada es un buen ejemplo de por qué los estadounidenses están dando mayor preferencia a los temas económicos en las encuestas.

