Ligia Guallpa del Proyecto de Justicia del Trabajador. Foto Javier Castaño

Por Ligia Guallpa del Proyecto Justicia Laboral en NYC  — 

Mientras esperamos los resultados de las elecciones de este año, los latinos en EE.UU. estamos atrapados en el limbo, una vez más. Muchos migrantes recién llegados, que abandonaron todo, ya conocen el lento proceso de asilo y de autorización de trabajo. Otros seguimos esperando que arreglen el sistema de inmigración, mientras utilizan las vidas de millones de inmigrantes como fichas de negociación en la búsqueda de votos. Y aunque las elecciones de este año representan una diferencia clara en visiones y consecuencias en cuanto a la reforma migratoria, ¿qué imagen de los latinos elegirá esta vez los EE.UU.?, ¿por cuánto tiempo?, ¿y cuál será el desenlace?

Estamos en un limbo y necesitamos seguir trabajando para sobrevivir en medio de la explotación y debido a nuestro origen étnico y estatus migratorio. Una y otra vez, elección tras elección, los sistemas de inmigración y trabajo le han fallado a los trabajadores inmigrantes de esta nación. Este fracaso obliga a los indocumentados a permanecer en las sombras por miedo a denunciar, incluso cuando enfrentan violaciones laborales atroces. El sistema destinado a protegerlos mira hacia otro lado.

Y en lugar de una verdadera reflexión sobre las raíces sistémicas de la explotación laboral, que apunta directamente al papel que juegan los grandes empleadores que manipulan nuestro sistema de inmigración, seguimos el camino de la aplicación de la ley que aísla y perjudica las comunidades inmigrantes.

Si buscamos un cambio verdadero, tenemos que reconocer que nuestra lucha por una reforma migratoria justa y mejores protecciones laborales, no termina con la elección del próximo presidente, incluso si sus valores están alineados con los nuestros. Termina cuando realmente ganemos lo que todos merecemos: la capacidad de trabajar sin explotación y de vivir de manera segura y digna en nuestras comunidades.

Esta lucha va mucho más allá de las elecciones. Requiere exigir responsabilidades a los funcionarios electos y a los empleadores, así como construir nuevos espacios para un mayor poder y representación de los trabajadores a nivel local, estatal y federal.

En el Proyecto Justicia Laboral, nuestros miembros provienen de América Latina, África y el sur de Asia, incluyendo a trabajadores indígenas y afrodescendientes que han sufrido discriminación en sus países de origen. Hoy en día, siguen enfrentando discriminación aquí, a menudo trabajando en las industrias más peligrosas y explotadoras de Nueva York, como la construcción, la limpieza de casas, el procesamiento de tabaco y el reparto de comida con aplicaciones telefónicas. Están construyendo el poder necesario para desmantelar la explotación laboral sistémica mediante la solidaridad y la educación y creando leyes de protección laboral. Son líderes dentro de sus industrias y comunidades.

Estamos creando un camino para millones de trabajadores que no solo contribuyen con su trabajo, sino que pagan impuestos y son fundamentales para nuestra economía. Esto incluye mantener y expandir las protecciones federales de acción diferida iniciadas por el presidente Joe Biden para los trabajadores que han experimentado violaciones laborales y buscan justicia. Iniciativas que levantan el velo del miedo en comunidades vulnerables.

Como nos ha enseñado nuestra historia de 14 años como organización en la primera línea del cambio, no podemos simplemente esperar a quién gane estas elecciones. Tenemos que luchar por un mejor porvenir hoy y mañana.

Ligia Guallpa es la directora ejecutiva del Proyecto Justicia Laboral (Worker’s Justice Project), que se busca elevar los estándares laborales de los trabajadores inmigrantes en NYC e innovar con la defensa de políticas, la organización de trabajadores y el desarrollo de liderazgo.

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